domingo, 7 de diciembre de 2014

Carl Gustav Jung - Realidad del alma (fragmentos)


Cuando temo que puede aparecérseme un fantasma, procuro protegerme tras la idea de que se trata de una ilusión. Pero así como el fuego es una imágen psiquica de un suceso material, cuya física, en última instancia, se desconoce todavia, mi temor al fantasma es una imagen psiquica de origen espiritual, tan real como el fuego, pues me infunde un miedo real, exactamente como el fuego me causa un dolor real

Nada influye espiritualmente con más fuerza sobre el ser humano, y en particular sobre los niños, que la vida de los padres que no ha llegado a ser vivida.

El objeto de la psicología es el alma, el objeto de la filosofìa es el mundo.

Los sueños son , en realidad, productos del alma inconsciente , imparciales, espontàneos, sustraìdos al albedrío de la conciencia….ocuparse de los sueños es algo asì como reflexionar sobre sì mismo.

Esta educación para facilitar a los jóvenes una adaptación externa a la realidad del mundo, sin que nadie piense en adaptarse al propio ser, a los poderes del alma , que superan en mucho, a todos los grandes poderes del mundo… resulta una educación del hombre moderno que es morbosa y unilateral.

El hombre colectivo amenaza ahogar al individuo, sobre cuya responsabilidad descansa al fin y al cabo toda obra humana. La masa como tal siempre es anònima e irresponsable , Los llamados dirigentes son el síntoma inevitable de un movimiento de masas.

Asì como la conciencia se infiltra en las tinieblas , asì se inmiscuye lo inconsciente en nuestra vigilia.

El destino es un factor irracional que impele fatalmente a la emancipación del rebaño y a abandonar los derroteros gastados . Toda autèntica personalidad tiene un destino, cree en èl, por ser un sentimiento de determinación individual.

La voz interior es reemplazada por la voz de la sociedad y de sus conveniencias y el propio destino es sustituìdo por las necesidades colectivas.

La neurosis constituye una protecciòn contra la actividad objetiva del alma, o una tentativa pagada a un alto precio al substraerse de la voz interior y, por tanto, a la vocaciòn y al destino.

La vida, es lo teleològico por excelencia, es la propia persecución de un objetivo y el cuerpo viviente es un sistema de oportunidades que tratan de cumplirse.

El hombre joven no tiene todavía pasado y por eso tampoco tiene presente. Por eso no crea todavía cultura, sino solamente existencia. La superioridad y la tarea de la edad madura que ha pasado el punto màs alto de la vida, es la de producir cultura.. 

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