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jueves, 20 de abril de 2017

Distorsiones Cognitivas que afectan la percepción de la realidad

Distorsiones Cognitivas

que afectan la percepción de la realidad


“Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos.” 
Ernest Hemingway

“Los peores embusteros son los propios temores.” 
Rudyard Kipling

“Muchas de las dificultades que experimentamos con los demás están más relacionadas con nuestra proyección y nuestra interpretación que con su verdadera intención.”
Robert Dilts

“Los seres humanos reaccionan, no frente a la realidad, sino frente a las ideas que tienen en su mente.” 
Anthony de Mello.




Pese a que a menudo nos da la impresión de que son las circunstancias externas las que determinan como nos sentimos, observando atentamente nuestras reacciones descubriremos que "nuestros pensamientos tienen un importante papel mediador entre nosotros y la realidad". Es decir, no son los acontecimientos en sí mismos los que desencadenan nuestras emociones sino la interpretación que hacemos sobre ellos: "como los percibimos y de qué modo lo interpretamos". 

Uno de los primeros pasos para avanzar en el control de nuestra mente, es darnos cuenta de que ésta tiene un importante papel en el manera en como percibimos el mundo. así, el “diálogo interno” que forman estos pensamientos tiene una importante repercusión en nuestro estado emocional.

Detrás de cada sentimiento de tristeza, rabia, miedo o angustia puede haber un pensamiento que está ocultando o disfrazando la realidad.

Aaron Beck y Albert Ellis, (fundadores de la terapia cognitiva), observaron que a menudo nuestros pensamientos, lejos de ser fieles a la realidad, hacen que tengamos una imagen distorsionada de la misma. además, estos autores observaron durante su práctica clínica que los sesgos suelen repetirse, llamándolas "distorsiones cognitivas". Algunas de éstas son:

Pensamiento polarizado o dicotómico: 

Consiste en clasificar las cosas en términos extremos u opuestos.
Ejemplos:
"todo o nada"
"blanco o negro"
"bueno o malo"     "sin tener en cuenta las posibilidades intermedias" 
“No son buenos los extremos, aunque sea en la virtud.” Santa Teresa De Jesús.
“Si quieres ver la verdad claramente, nunca te muestres a favor ni en contra. La lucha entre “a favor” y “en contra” es la peor enfermedad de la mente.” Bruce Lee.
“No hay nada malo ni bueno en sí mismo, es nuestro pensamiento quien lo transforma.” Hamlet.

Visión catastrófica:

De entre las distintas opciones, pensar que siempre va a ocurrir lo peor.
Ejemplos: 
"como mi hijo se retrasa al llegar a casa pienso que le ha pasado algo horrible"
“Si vives diciendo que todo te saldrá mal, quizá te conviertas en profeta.” Isaac Singer
“Lo que creemos, creamos.” Hermann A. Von Keyserling
“De todos los males, los más dolorosos son los que se infringe uno mismo.” Sófocles

Personalización: 

Tendencia a pensar que lo que ocurre a nuestro alrededor tiene que ver directamente con uno mismo.
Ejemplos: 
"mi jefe llega de mal humor y yo pienso que es porque está enfadado conmigo porque he hecho algo mal"
“Marta tiene mala cara, debe de estar enfadada conmigo”.

Sobregeneralización: 

Sacar conclusiones generales de hechos particulares.
Ejemplos: 
"como hoy me he olvidado los documentos de la empresa en casa, soy un fracasado y nunca voy a hacer nada bueno el la vida"
"Juan no me ha escrito, la gente siempre se olvida de mí"
“Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta.” Alejandro Dumas (hijo).

Inferencia arbitraria 

Emitir juicios o extraer conclusiones de manera rápida o impulsiva, basándonos en una información incompleta o errónea. 
Ejemplos:
“me dice que no para hacerse la dura, las mujeres son así”.
“No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros.” Immanuel Kant.

Abstracción selectiva

Enfocarse en modo “visión de túnel” únicamente en ciertos aspectos, normalmente negativos y perturbadores, de una circunstancia o persona, excluyendo el resto de sus características y pasando por alto lo positivo de las mismas. Restando importancia, ignorando o desvalorizando las experiencias positivas.
Ejemplos:
“me he pasado con la sal en los macarrones, soy una cocinera horrible”
"ante la situación que otra persona me señale que hay algo bueno en mi o en mi vida pensar: si pero y enunciar alguna cosa que no va tan bien"
“No ven la rosa, pero observan con atención las espinas del tallo.” Luciano de Samosata.
“Las personas que tiene la mala costumbre de concentrarse en lo más negativo que en lo positivo terminan por ignorar lo bueno.” Walter Riso

Deberías...

...mantener reglas rígidas y exigentes sobre cómo tienen que ser la cosas.
Ejemplos:
"yo debería ser…"
"yo no debería sentir…"

Etiquetaje: 

Poner etiquetas globales a nosotros mismos o a los demás sin tener en cuenta otros matices.
Ejemplos:
"soy un…"
"es una…"

Falacia de la justicia: 

Creer que todo debe ocurrir de una manera determinada y que si no es así es injusto.
Ejemplos:
"no Hay derecho a…"
"es injusto que…" 

Razonamiento emocional: 

Creer que si uno se siente de una manera determinada entonces es verdad que tiene que haber un motivo real para sentirse así.
Ejemplo:
"si siento tantos celos será porque hay razones para tener sospechas"

Adivinación: 

Predecir o profetizar el resultado de los eventos antes de que sucedan.
Ejemplos: 
"en el examen me va a ir fatal"
“La preocupación no elimina las penas del mañana; sólo mina la fuerza del presente.” James Watson Cronin.

Sesgo confirmatorio: 

Atender únicamente a aquella información que confirme mis ideas preconcebidas sobre la realidad 
Ejemplos: 
“me he equivocado, ya sabía que yo no sirvo para esto”
"si se piensa que alguien es egoísta tender a fijarme y a recordar más los comportamientos que confirmen la idea de que es así"
“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.” Michel de Montaigne


Todas estas distorsiones suponen una visión simplificada y desajustada de la realidad, cosa que a menudo hace que surjan en nosotros emociones desagradables. el primer paso para combatirlas es tomar conciencia de que existen.

Estar atentos a nuestro diálogo interno y esforzarnos por detectar términos simplificadores y absolutistas como “siempre”, “nunca”, “injusto”, “bueno”, “malo”, “debería”, “no debería”… nos puede facilitar la tarea.

La mente y sus pensamientos son un arma de doble filo: convertir nuestro diálogo interno en un discurso realista que nos sirva para motivarnos y no en un relato catastrófico que contribuya a que nos hundamos está en nuestras manos y requiere, como la mayoría de los cambios importantes de la vida, un esfuerzo de atención y constancia. 

sábado, 11 de febrero de 2017

La Sexualidad - AUTOR: DR. ROBERTO ROSLER

La Sexualidad

AUTOR: DR. ROBERTO ROSLER
Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor, Universidad de Buenos Aires. Director Académico de Asociación Educar. Profesor Titular de Neurofisiología de la carrera de Médico Especialista en Neurología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).



Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).



“La vida es una enfermedad sexualmente transmitida”. R.D.Laing 



TODOS los hombres alguna vez tuvimos un cerebro estructural y funcionalmente femenino. Esto se debe a que los cerebros fetales de los mamíferos, luego de la gestación, van por omisión hacia un sistema nervioso central (SNC) femenino hasta que la secreción de testosterona “masculiniza” estructural y funcionalmente al cerebro durante el segundo trimestre del embarazo. 

O sea que, contrario de los mitos de la creación (según los cuales Eva proviene de una costilla de Adán), en los mamíferos la masculinidad “nace” de la feminidad. 

Además, la hormona que masculiniza al cerebro es femenina

Cuando la testosterona penetra en las neuronas se transforma en estradiol y es éste estrógeno el que masculiniza al cerebro

Componentes organizativos y activadores de la sexualidad 

Las hormonas sexuales durante la fase fetal organizan los circuitos cerebrales femeninos o masculinos en maduración así como también los aspectos corporales sexuales. 

La secreción hormonal durante la pubertad activa la tendencia sexual femenina o masculina que había quedado latente en el cerebro (como una especie de “bella durmiente”) desde el nacimiento. 

Bases neurofisiológicas del deseo sexual 

¿De dónde emergen las ansias sexuales femeninas y masculinas? 

De distintos circuitos neuronales ubicados en el sistema límbico que está hormonalmente regulado

Estas áreas primitivas cerebrales poseen sistemas afectivos que aseguran que machos y hembras busquen la compañía sexual del otro. 

Como neurotransmisores “eróticos” encontramos a la arginia-vasopresina (AVP) en el hombre y a la oxitocina en la mujer. La AVP cerebral aumenta durante la pubertad y su síntesis es regulada por los niveles de testosterona. Por su parte, los niveles de oxitocina son regulados por los estrógenos. 

El área preóptica y los circuitos que utilizan la AVP como neurotransmisores (NT) son característicos de los cerebros masculinos

En los primates machos existe una fuerte activación del área preóptica cuando se acerca a una hembra sexualmente receptiva o cuando está copulando, pero no se activa cuando se aproxima a otros objetos de deseo como la comida. 

El hipotálamo ventromedial (VM) y los circuitos que utilizan la oxitocina como neurotransmisor son característicos de los cerebros femeninos. 

El hipotálamo VM media la receptividad sexual femenina. 

Las hormonas sexuales (estrógeno y progesterona) que preparan al útero para la llegada del óvulo fertilizado también modifican la sensibilidad de este núcleo al incrementar sus receptores a la oxitocina. 

El aumento de estrógeno y progesterona también estimula la expansión de las dendritas de estas neuronas hipotalámicas que entonces alcanzan a los axones aferentes que tienen como NT a la oxitocina. Esta expansión dendrítica prepara psicológicamente a la hembra para interactuar seductoramente con el macho y aumentar su receptividad sexual. 

¿Cuáles son las fuentes evolutivas de los NT que gobiernan nuestra sexualidad

En los peces la mesotocina y en los reptiles las vasotocina son los NT que activan sus conductas sexuales cerebrales.

La oxitocina y la AVP, que controlan las conductas sexuales en los humanos, son dos “hijas” evolutivas de estos NT sexuales. Es interesante destacar que la oxitocina se diferencia de la vasotocina por sólo un aminoácido (¡y por millones de años de evolución!). ¡Cuán primitiva es la regulación cerebral de nuestras conductas sexuales! 

Referencias:

  • El sistema límbico está compuesto por un conjunto de estructuras (formación hipocámpica, complejo amigdalino, gyrus cingulum, corteza orbito-frontal) cuya función está relacionada fundamentalmente con las respuestas emocionales.
  • Por esto no debe sorprendernos que, en lo que respecta a lo sexual, los humanos nos solemos comportar muchas veces en forma muy tosca. 

Bibliografía:
Gola M, Wordecha M, Marchewka A, Sescousse G. Visual Sexual Stimuli-Cue or Reward? A Perspective for Interpreting Brain Imaging Findings on Human Sexual Behaviors. Front Hum Neurosci. 2016 Aug 15;10:402. doi: 10.3389/fnhum.2016.00402. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4983547/
Clayton AH, Harsh V. Sexual Function Across Aging. Curr Psychiatry Rep. 2016 Mar;18(3):28.

Cerebro,exabruptos y decir groserías

Cerebro,exabruptos y decir groserías 


Las malas palabras, por lo general, tienen mala consideración. Sin embargo, pronunciarlas es un mecanismo que ayuda, entre otras cosas, a aumentar la tolerancia al dolor a partir de una respuesta emocional generada por la amígdala cerebral.

AUTOR: DR. LUIS M. LABATH
Médico Especialista en Medicina Interna. Ex Director Médico del Hospital José M. Cullen. Miembro de Honor de la Asociación Médica Argentina. Designado como Maestro de la Medicina Latinoamericana por la Asociación Médica Latinoamericana.



Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).



Maldecir siempre ha sido identificado como algo malo y como una forma del lenguaje bastante baja, agresiva y maleducada. Sin embargo, a pesar de todo, se debe admitir que es una manera muy efectiva de llamar la atención y de causar un impacto en quien escucha.

Al parecer, está relacionado con una parte muy primitiva del cerebro que regula las emociones y se comparte con muchos otros mamíferos: la amígdala cerebral. Esta estructura motiva al cerebro, agrede y es responsable de las groserías y de las malas palabras. Una explicación de ello sería que las amenazas verbales son procesadas en esta parte del cerebro, a diferencia de otras expresiones del lenguaje. Es decir, la amígdala cerebral cumple un papel a la hora de interpretar el peligro que se deriva del lenguaje (como cuando alguien amenaza a otro, lo que a menudo conlleva el uso de obscenidades). También en el cuerpo amigdalino está la capacidad de activar el estado de lucha o de huida y, entre otros, el envío de órdenes para la activación de neurotransmisores como la adrenalina.

Según el psicólogo de Harvard Steven Pinker (2007), “maldecir activa un reflejo defensivo similar al de un animal que es herido de repente o encerrado, y que estalla en una lucha furiosa, acompañada de una vocalización violenta para asustar e intimidar al atacante”.

El resultado trae a colación una explicación tan interesante como necesaria para estas investigaciones. No es que el cerebro esté biológicamente programado para producir adrenalina cuando escucha una mala palabra, ya que de entrada esta idea se refutaría con la diferencia entre las obscenidades según el idioma, sino que el motivo estaría en el mecanismo que ayuda a aumentar la tolerancia al dolor y que sería esa respuesta emocional a través de la amígdala cerebral la que provoca las obscenidades.

Algo muy diferente son los estados de coprolalia o cacolalia (vocablo que procede del griego): quienes los padecen tienen la tendencia patológica de decir obscenidades. Las investigaciones en personas que sufren de este síndrome sugieren que su causa puede estar relacionada con una estructura cerebral más profunda: los ganglios basales.

Los individuos con este trastorno compulsivo son incapaces de controlarse (trastorno de desinhibición) y, por tanto, caen en múltiples problemas tanto en su vida personal como laboral. Este hábito de lenguaje obsceno compulsivo es el resultado de un mal funcionamiento de ciertos neurotransmisores del cerebro, aunque se desconoce de forma concluyente el origen de esta patología.

Por otro lado, existen trabajos en casos no patológicos dirigidos a averiguar el efecto que tienen las groserías porque son consideradas una herramienta muy poderosa en el lenguaje y la comunicación. Es digno de curiosidad creciente cómo ciertas palabras siendo tan cortas pueden causar tanto impacto y evocar sentimientos tan fuertes.

Los lingüistas han descubierto que las groserías provienen de una zona del cerebro completamente diferente de cualquier otra forma de comunicación oral. Las investigaciones demuestran que los niños comienzan a pronunciarlas cuando cumplen 6 años, o incluso antes.

Es posible que usar groserías haga parecer a alguien como maleducado y digno de poca confianza. Sin embargo, podría tener algunos beneficios sorprendentes: desde favorecer la persuasión hasta ayudar a aliviar el dolor. Asimismo, decir palabrotas involucra una parte completamente distinta del cerebro que el resto del vocabulario. También es fácil deducir que pronunciarlas incrementa la efectividad de un mensaje o lo hace mucho más concluyente.

El cerebro maneja las malas palabras de forma diferente que el lenguaje ordinario, puesto que mientras que la mayoría del lenguaje se ubica en la corteza y en áreas específicas del lenguaje en el hemisferio izquierdo del cerebro, las groserías podrían estar asociadas a un área más vieja y rudimentaria como es la amígdala cerebral.

Las personas con disfasia (afectadas por una pérdida o trastorno del habla), generalmente, presentan daño en el hemisferio izquierdo y tienen dificultades para hablar. Sin embargo, hay muchos casos registrados que pueden usar el lenguaje estereotípico de manera más fluida, es decir, pueden hacer cosas como cantar o decir groserías sin inconvenientes.

Una serie de estudios demostró cómo las palabrotas incrementan la tolerancia al dolor y, en algunos contextos, pueden ser consideradas como una forma de cortesía.

Por ejemplo, un grupo de estudiantes que repite una grosería es capaz de mantener la mano en un cubo de agua helada más tiempo que aquellos que pronuncian una palabra neutral. En el mismo experimento se puede registrar también un incremento en el ritmo cardiaco de los participantes, lo que sugiere una respuesta emocional en sí a las palabrotas.

Grupos de investigadores sugieren que el tamaño del beneficio potencial que puede obtenerse de decir groserías depende de cuán grande es el tabú asociado a la palabra, lo que probablemente dependa de con cuánta frecuencia la persona fue amonestada de pequeño por decirla. Al respecto, un estudio publicado en 2013 halló que personas que habían sido castigadas más veces en la infancia tenían una respuesta de conductancia cutánea (una categoría que mide excitación fisiológica) más alta cuando leían en voz alta una lista de groserías en el laboratorio.

Las personas muy groseras han sido calificadas hace un tiempo como menos competentes y menos creíbles. Sin embargo, a través de algunas investigaciones recientes, cabe desmentir la asunción de que decir groserías es necesariamente el resultado de pertenecer a una clase baja o a una falta de educación o de fluidez en el lenguaje.

Timothy Jay y sus colegas encontraron que la tendencia a decir groserías se correlacionaba mucho más con la fluidez verbal en forma más general, y no era el resultado de tener un vocabulario deficiente. La universidad de Lancaster (2004) confirmó que aunque decir palabrotas se reduce a medida que incrementa la clase social, las clases medias altas dicen groserías en forma significativamente más frecuente que las clases medias bajas, lo que sugiere que a cierta altura de la escalera social a la gente no le importan los efectos.

De todas maneras, parece que para el cerebro las palabrotas ni siquiera son palabras, sino grumos de emoción. De hecho no están almacenadas donde se halla el resto del lenguaje, sino que se encuentran en otra área completamente distinta.

Sabemos que el lenguaje formal se encuentra en las áreas de Broca y de Wernicke. En cambio, las palabrotas, aparentemente, están almacenadas en el sistema límbico, un complejo sistema de redes neurológicas que controla y dirige las emociones.

Frente a un dolor intenso, las personas de cualquier condición, edad o cultura, por lo general, sueltan palabras y gritos que en ocasiones rayan lo soez. Investigadores de la Universidad de Keele (Reino Unido) confirmaron que, al sentir dolor y expresar en voz alta la palabra que ellas escogieran, el umbral del dolor se aumentaba de manera importante (mayor resistencia al mismo) en relación con el lenguaje soez.

Esto, dicho de manera genuina, aumenta las variables del cuerpo que actúan en el estrés, ya que al competir el dolor con mantener en el tiempo la voz o el grito, el cerebro se distrae y la sensación dolorosa tiende a disminuir. De ahí que se intervenga como una reacción natural de tipo instintivo, a veces imposible de bloquear.

Estas novedades sobre el comportamiento neurológico ayudan a explicar por qué todos los esfuerzos para erradicar los insultos a través de la historia han sido fallidos. 

Prohibir palabras que en realidad están conectadas a las emociones es tan imposible como intentar prohibir las emociones en sí: conociendo la naturaleza humana, no hay chances de que eso funcione.

Estos conceptos se suelen identificar con los de ordinariez y lo grosero, aunque no deben confundirse con la totalidad del registro lingüístico vulgar, coloquial o familiar, ni con las llamadas lenguas vulgares.

Nuestro querido e inolvidable Roberto Fontanarrosa (un humorista gráfico y escritor argentino) decía al respecto:

“Obviamente no sé quién define a las palabras como malas palabras, tal vez sean como esos villanos de viejas películas, que en un principio eran buenos, pero la sociedad los hizo malos”.

Tal vez...

Bibliografía:
Kubarth, Hugo (1986). El idioma como juego social: la conciencia sociolingüística del porteño. Thesaurus: boletín del Instituto Caro y Cuervo, 41 (1-3). pp. 187-210. ISSN: 0040-604X.
Polo, Sara (2015). Ensayo sociolingüístico de las putas palabrotas. EL MUNDO. <www.elmundo.es/f5/2015/10/13/55f9473eca4741f6388b457a.html>
Oliveras, Ángels (2000). Hacia la competencia intercultural en el aprendizaje de una lengua extranjera: estudio del choque cultural y los malentendidos. Editorial: EDINUMEN. ISBN: 9788489756335.
Jaim Etcheverry, Guillermo (2014). La lengua sucia. LA NACIÓN. <www.lanacion.com.ar/1688788-la-lengua-sucia>
Lemonier‎, Marc (2007). Le petit dicó des insultes, gros mots et autres injures. Editeur: City Editions. ISBN-10: 235288067X.
Guilleron, Gilles (2013). Gros mots: Petit dictionnaire des noms d'oiseaux. Éditeur: FIRST. ISBN: 275405250X.
Ruis, Mayte (2012). ¿Somos malhablados? La Vanguardia. <www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120120/54244529265/somos-malhablados.html>
Ortega, Virgilio (2015). Palabrotalogía: etimología de las palabras soeces. Editorial: CRITICA. ISBN: 9788498928020.
Imagen: YELET/ISTOCK/THINKSTOCK

El Sueño - AUTOR: DR. ROBERTO ROSLER

El Sueño


El sueño es un estado en el cual el organismo reposa. Se divide en dos estadios alternantes y conductualmente diferentes. El primero de ellos es el sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR) y, el segundo, el sueño con movimientos oculares rápidos (MOR).



AUTOR: DR. ROBERTO ROSLER
Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor, Universidad de Buenos Aires. Director Académico de Asociación Educar. Profesor Titular de Neurofisiología de la carrera de Médico Especialista en Neurología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).



Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).



Cuatro conceptos importantes sobre la neurobiología del sueño:

1) Es un fenómeno contra intuitivo: si uno observa a una persona durmiendo, fenomenológicamente parece estar en un proceso pasivo (no en vano en la mitología griega el dios del sueño –Morfeo– era hermano de Tanatos, el dios de la muerte), homogéneo y de descanso. Pues bien, estas ideas NO son correctas. El sueño es un proceso activamente iniciado, activamente desarrollado y activamente finalizado. Durante el sueño hay períodos en los que el cerebro gasta más energía que durante la vigilia.

2) Es un fenómeno heterogéneo: el sueño está compuesto por dos estadios alternantes, electrofisiológica y conductualmente diferentes. Uno de ellos es el sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR) y, el otro, el sueño con movimientos oculares rápidos (MOR).

3) Es un periodo de reorganización funcional del “cableado neuronal”: mediante neuroimágenes funcionales, diferentes estudios han mostrado que el patrón de áreas activas e inactivas durante la vigilia en el sueño NMOR y el MOR son diferentes mostrando así que durante los distintos estadios del sueño se establecen otras conexiones funcionales.

4) Puente cerebro – mente: durante el sueño se autoactivan los mecanismos de la actividad onírica, ese “fantasma” que con un argumento bizarro nos “asalta” con imágenes, colores y movimientos.


Sueño no MOR

Podríamos caracterizar este período del sueño imaginándonos a un político, o sea un cerebro inactivo en un cuerpo activo.

Durante la transición del estado de vigilia al de sueño lento el tálamo sufre una profunda reorganización bioeléctrica que pasa de una descarga desincronizada, típica de vigilia, a una descarga sincrónica que “desconecta” el tálamo (y, por lo tanto, a la corteza cerebral) de los estímulos provenientes de los receptores sensoriales periféricos.

El sueño no MOR estaría relacionado con el “depósito” de energía, neurotransmisores, canales y otras macromoléculas de importancia funcional y presenta las siguientes características:

  • Predomina en la primera mitad de la noche.
  • Es el período del sueño más profundo, o sea que es el más difícil de despertar por estímulos externos.
  • Está caracterizado en el electroencefalograma (EEG) por ondas lentas de gran amplitud.
  • Ocupa el 75% de las horas del sueño.
  • La actividad onírica (AO) es mal recordada.
  • Presenta movimientos musculares.
  • Disminución del metabolismo cerebral.


Sueño rápido o con movimientos oculares rápidos (MOR)

Se puede caracterizar por un cerebro activo en un cuerpo inactivo. Durante el sueño rápido se “complica” la actividad mental y se “simplifica” la actividad física.

En general, se relaciona al sueño rápido con el depósito de memoria. El sueño MOR se caracteriza por fenómenos fásicos (es decir, que aparecen de manera intermitente) y por fenómenos tónicos que aparecen en forma sostenida.

Dentro de los fenómenos fásicos se encuentran las ondas Ponto-Genículo-Occipitales, la AO y las contracciones episódicas de los músculos óculomotores (movimientos oculares rápidos) y del oído medio.

La génesis del sueño rápido se debe a la autoactivación de núcleos colinérgicos protuberanciales que “bombardean” el encéfalo con “salvas” de ondas bioeléctricas denominadas ondas PGO (ponto-genículo-calcarinas) que serían las responsables de los movimientos oculares rápidos que caracterizan a este período del sueño.

Características del sueño MOR:

  • Ocupa el 25% de las horas del sueño.
  • Predomina en la segunda mitad de la noche.
  • Es más superficial (o sea, es más fácil ser despertado por estímulos externos).
  • Ondas PGO (fenómeno fásico).
  • Movimientos oculares rápidos (fenómeno fásico).
  • AO: bien recordada si sucede hasta 5 minutos antes de despertarse.
  • Poiquilotermia: la temperatura corporal oscila durante este período del sueño.
  • Vasodilatación de tejidos cavernosos tanto en el hombre (erección) como en la mujer (ingurgitación del clítoris).
  • Atonía muscular: durante la “tormenta” bioeléctrica que son las ondas PGO, el cuerpo queda inmóvil debido a una inhibición activa de las motoneuronas espinales mediada por la glicina. Esto impediría que “actuemos” los argumentos de nuestros sueños en nuestra propia cama.


Bibliografía:
Tarokh L, Saletin JM, Carskadon MA. Sleep in adolescence: Physiology, cognition and mental health. Neurosci Biobehav Rev. 2016 Aug 13. pii: S0149-7634(16)30266-4. doi: 10.1016/j.neubiorev.2016.08.008. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3119585/
Schouten DI, Pereira SI, Tops M, Louzada FM. State of the art on targeted memory reactivation: Sleep your way to enhanced cognition. Sleep Med Rev. 2016 Apr 21. pii: S1087-0792(16)30008-9. doi: 10.1016/j.smrv.2016.04.002.

jueves, 9 de febrero de 2017

Neurobiología de las sustancias psicoactivas - AUTOR DR. ROBERTO ROSLER

Neurobiología de las sustancias psicoactivas




AUTOR
DR. ROBERTO ROSLER
Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor, Universidad de Buenos Aires. Director Académico de Asociación Educar. Profesor Titular de Neurofisiología de la carrera de Médico Especialista en Neurología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).

El empleo de psicoactivos genera numerosos prejuicios en el mundo. De hecho, estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostraron que las drogas ilegales están muy arraigadas a nivel global. Sin embargo, lo llamativo es que dentro de las mayores causas de morbilidad evitables las drogas legales superan a las ilegales.

Las personas consumen sustancias psicoactivas a la espera de beneficios. Sin embargo, está ilusión tiene una duración muy corta.

La dependencia de sustancias supone una importante carga para las sociedades en todo el mundo. El Informe sobre la salud en el mundo 2002 señaló que el 8,9% de la carga total de morbilidad se debe al consumo de sustancias psicoactivas. Además, el estudio reveló que en 2000 el tabaco supuso un 4,1% de la carga de morbilidad; el alcohol, un 4%, y las drogas ilícitas, un 0,8%.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las actitudes hacia 18 discapacidades en 14 países mostró que en la mayoría de las sociedades estudiadas la drogadicción se encontraba entre las más estigmatizadas socialmente, seguida desde cerca por el alcoholismo.

La expresión empleo de sustancias se refiere en este artículo a cualquier forma de autoadministración de un elemento psicoactivo; abarca todos los grados de usos, desde el ocasional hasta el prolongado. 

Consumo de tabaco

El consumo mundial de alcohol, tabaco y otras sustancias controladas está aumentando rápidamente, y contribuye de forma significativa en la carga mundial de morbilidad. 

El hábito está incrementándose rápidamente en los países en desarrollo y en personas de sexo femenino. Actualmente, el 50% de los hombres y el 9% de las mujeres de estas regiones son fumadores, en comparación con el 35% de los hombres y el 22% de las mujeres de los países desarrollados.

Consumo de alcohol

Entre el alcohol y el tabaco hay varias semejanzas: son sustancias legales, están ampliamente disponibles en la mayor parte del mundo y son comercializados activamente por empresas multinacionales que dirigen sus campañas publicitarias hacia los jóvenes. Según el Informe mundial sobre la situación relativa al alcohol, su consumo ha disminuido durante los últimos 20 años en los países desarrollados, pero aumentó en los países en desarrollo.

Consumo de sustancias ilícitas

Los datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) muestran grandes decomisos de cocaína, heroína, cannabis y estimulantes del tipo de las anfetaminas en diferentes partes del mundo. La disponibilidad de la cocaína, la heroína y el cannabis depende de la extensión de su cultivo en los países productores, y del éxito o fracaso de las organizaciones de traficantes. No obstante, incluso con mayores actividades policiales, parece que siempre habrá bastante como para suministrarles a los consumidores.

Según las estimaciones de la ONUDD, hay cerca de 200 millones de personas que consumen alguna sustancia ilícita. El cannabis es la sustancia ilícita más utilizada, seguida de las anfetaminas, la cocaína y los opioides. El empleo de sustancias ilícitas es una actividad predominantemente masculina, mucho más que el de cigarrillos o alcohol, y también tiene mayor prevalencia entre los jóvenes que en los grupos de más edad.

El 2,7% de la población mundial total y el 3,9% de las personas de 15 años o más han consumido cannabis al menos una vez entre los años 2000 y 2001. En muchos países desarrollados, como Canadá, los Estados Unidos de América (EE.UU.) y los países europeos, más del 2% de los jóvenes referían haber probado heroína y cerca del 5% declararon haber fumado cocaína en algún momento de su vida. En efecto, el 8% de los jóvenes de Europa Occidental y más del 20% de los jóvenes de los EE.UU. mostraron haber consumido al menos un tipo de sustancia ilícita distinta del cannabis.

El empleo de sustancias inyectables también se acrecienta y tiene repercusiones en la propagación de la infección por VIH en un número cada vez mayor de países.


Carga de morbilidad

Comienza a ser habitual estimar la contribución del consumo de alcohol, tabaco y sustancias ilícitas a la carga mundial de morbilidad (CMM). El primer intento importante en este sentido fue el proyecto de la OMS sobre la carga mundial de morbilidad y lesiones. Se utilizó una medición estándar, los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), para estimar la carga soportada por la sociedad debido a las muertes prematuras y a los años vividos con discapacidad.

El proyecto sobre la carga mundial de morbilidad reveló que el tabaco y el alcohol son causas importantes de mortalidad y discapacidad en los países desarrollados. Se espera que el impacto del tabaco aumente en otras partes del mundo.

Existe una considerable carga de morbilidad derivada del consumo de sustancias psicoactivas en su conjunto: 8,9% en términos de AVAD. No obstante, los resultados vuelven a destacar que la mayor parte de carga de morbilidad mundial se debe a las sustancias lícitas, más que a las ilícitas.

Entre los diez factores de riesgo principales en términos de carga de morbilidad evitable, en el año 2000 el tabaco era el cuarto y el alcohol, el quinto. Ambos se mantienen a tope en la lista prevista para los años 2010 y 2020. En el año 2000, el tabaco y el alcohol contribuyeron a la carga de morbilidad con un 4,1% y un 4,0%, respectivamente, mientras que las sustancias ilícitas ayudaron con un 0,8%.

Bibliografía:
Mackay J, Eriksen M (2002). The tobacco atlas. Geneva, World Health Organization.
WHO (1999). Global status report on alcohol. Geneva, World Health Organization.
UNODC (2003). Global illicit drug trends 2003. New York, NY, United Nations Office on Drugs and Crime.

Consecuencias adversas de las sustancias psicoactivas y sus mecanismos de acción

Generalmente las personas consumen sustancias psicoactivas porque esperan un beneficio, ya sea obteniendo placer o evitando el dolor. Pero el uso también es potencialmente nocivo a corto plazo o largo plazo.

Los principales efectos nocivos pueden dividirse en cuatro categorías. En primer lugar, las sustancias producen efectos crónicos sobre la salud. En el caso del alcohol, esto incluye la cirrosis hepática y otras enfermedades crónicas; el cigarrillo, por su parte, conduce al cáncer de pulmón, el enfisema y otras enfermedades. Debido al uso compartido de agujas, el consumo de heroína inyectada constituye un importante medio de transmisión de agentes infecciosos, como el VIH y, en varios países, los virus de las hepatitis B y C. En segundo lugar, las sustancias tienen efectos a corto plazo sobre la salud biológica; en el caso de los opioides y el alcohol se destacan las sobredosis.

También se incluyen en esta categoría las muertes causada por los efectos sobre la coordinación física, la concentración y el juicio en circunstancias en las que estas cualidades son necesarias. En este grupo se destacan los fallecimientos por conducir bajo los efectos del alcohol o de otras drogas, pero también otros accidentes, los suicidios y, al menos en el caso del alcohol, las agresiones. La tercera y la cuarta categoría de efectos nocivos comprenden las consecuencias sociales adversas del consumo de sustancias. Esto se traduce en problemas sociales agudos (la ruptura súbita de relaciones o los arrestos) y crónicos (el incumplimiento de las obligaciones laborales y familiares).

Consumo y dependencia de sustancias en relación con la neurociencia

Neuroanatomía, neurobiología y farmacología

La dependencia es un trastorno causado por el consumo de sustancias psicoactivas que trastornan los procesos cerebrales perceptuales, emocionales y motivacionales normales. Sin embargo, como ocurre con cualquier trastorno específico de un órgano o sistema, para comprender la disfunción antes es necesario entender su funcionamiento normal.

Con los progresos recientes de la neurociencia ha quedado claro que la dependencia de sustancias es un trastorno cerebral, tanto como cualquier otra enfermedad neurológica o psiquiátrica. Las nuevas técnicas e investigaciones han proporcionado formas de visualizar y medir los cambios de la función cerebral desde los niveles molecular y celular hasta los cambios de los procesos cognitivos complejos producidos con el consumo de sustancias a corto y a largo plazo.

Psicofarmacología de la dependencia de diferentes clases de sustancias

Las sustancias psicoactivas más comunes pueden clasificarse como depresores (por ejemplo: el alcohol, los sedantes/hipnóticos y los disolventes volátiles), estimulantes (por ejemplo: la nicotina, la cocaína, las anfetaminas y el éxtasis), opioides (por ejemplo: la morfina y la heroína) y alucinógenos (por ejemplo: la fenciclidina –PCP–, el LSD y el cannabis).

Diferentes sustancias psicoactivas tienen distintas formas de actuar en el cerebro para producir sus efectos. Se unen a los receptores y pueden aumentar o disminuir la actividad de las neuronas a través de varios mecanismos. En consecuencia, tienen diversos efectos conductuales, ritmos de aparición de la tolerancia, síntomas de abstinencia y efectos a corto y largo plazo. No obstante, las sustancias psicoactivas comparten características similares en la forma de alterar regiones cerebrales implicadas en la motivación. Esta es una característica trascendente en las teorías sobre el desarrollo de la dependencia.

Bases neurobiológicas y bioconductuales del desarrollo de la dependencia de sustancias

El desarrollo de la dependencia puede considerarse como parte de un proceso de aprendizaje, en el sentido de que las interacciones entre las sustancias psicoactivas y los entornos asociados a ellas producen cambios de conducta perdurables. Una persona toma una sustancia y experimenta un efecto psicoactivo que es muy prolongado.

El etanol, por ejemplo, aumenta los efectos inhibidores del ácido γ-aminobutírico (GABA) y reduce los efectos excitadores del glutamato. Los efectos reforzadores probablemente estén relacionados con el incremento de la actividad de la vía dopaminérgica mesolímbica. Por su parte, la nicotina activa los receptores colinérgicos nicotínicos y acrecienta la síntesis y liberación de dopamina.

La tolerancia aparece mediada por factores metabólicos y cambios de los receptores. Asimismo, debido al aumento del metabolismo hepático y a los cambios de los receptores cerebrales. Los hipnóticos y los sedantes facilitan las acciones de los neurotransmisores inhibidores endógenos.

El síndrome de abstinencia del consumo crónico puede incluir: temblores; sudoración; debilidad; agitación; cefaleas; nauseas; vómitos; convulsiones y delirium tremens. Asimismo, alteraciones funcionales y estructurales cerebrales, especialmente en la corteza prefrontal; deterioro cognitivo y disminución del volumen cerebral. Además, este síndrome se caracteriza por: la ansiedad; excitabilidad; inquietud; insomnio; irritabilidad; convulsiones; hostilidad; humor deprimido; disforia; disminución de la frecuencia cardíaca y aumento del apetito.


Bibliografía:
Mackay J, Eriksen M (2002). The tobacco atlas. Geneva, World Health Organization.
WHO (1999). Global status report on alcohol. Geneva, World Health Organization.
UNODC (2003). Global illicit drug trends 2003. New York, NY, United Nations Office on Drugs and Crime.