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viernes, 12 de enero de 2018

Sófocles - Análisis Literario Edipo Rey

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Análisis Literario Edipo Rey - Sófocles


1 National University College Análisis Literario Edipo Rey, Sófocles Noelia I. Peña Bueno Prof. Ivette Soto 14/4/13 
2 Introducción 
He seleccionado esta obra por que me parece muy interesante sobre todo cuando empecé a averiguar sobre ella y por los sucesos y de cómo se va desarrollando la historia. Me parece impresionante la manera en que los sucesos van desarrollándose y de cómo los personajes responden ante cada situación, lo interesante es la trama de poder apreciar una historia tan fuerte como esta y sobre todo el desenlace, me impresiono mucho. El poder contar con una obra tan buena como esta es una dicha, el que aun se conserven obras con tanta transcendencia y de tanto valor culturalmente hablando. 
3 Sofocles 
Sófocles, es uno de los tras mas grandes poetas trágicos griegos. Recibió una educación aristocrática. Desde 468 AC gano más de veinte veces las competencias dramáticas atenienses. Manteniéndose en la línea tradicional de la tragedia, introdujo en ella algunas reformadas técnicas de importancia: mayor número de actores, énfasis en el carácter y los motivos. No participo en la política activamente, sin embargo fue elegido dos veces por los atenienses para ocupar un alto cargo militar. Murió a los 90 años. 
4 Análisis del titulo de la obra 
Tiene un titulo emblemático ya que el tema se relaciona con la obra. Se llama Edipo Rey, por que llego a ser lo que realmente debió de ser desde su nacimiento, pero debido al miedo de sus padres, estos no querían que viviese por miedo a que su propio hijo fuese a matarlos. Entiendo que el titulo si se relaciona con el tema de la obra, pero yo le hubiese puesto un titulo mas directo. Un ejemplo de esto hubiera sido, El Rey Edipo y sus Tragedias o El incesto de Edipo o La Maldición de Edipo Rey ya que hay mucha trama e incertidumbre y sobre todo la tragedia que trascendió luego de conocidos los acontecimientos. 
5 Resumen de la obra 
Aquí el personaje principal es Edipo, quien siendo rey de Tebas y esposo de Yocasta para librar a su ciudad, de una terrible peste, entonces en busca de saber que sucedió da pie a la investigación a través del hermano de su esposa este llega hasta el oráculo de Delfos y este le dice que no ha sido vengada la muerte del rey y que morirían todos los habitantes de la ciudad hasta que el asesino cumpliera castigo. Edipo pide al pueblo la colaboración de todo el pueblo para saber como o quien dio muerte al rey anterior y sin conocer, de las noticias que traería su cuñado Edipo queda desconcertado ante lo dicho por el oráculo. Luego como mediadora entra Yocasta quitándole credulidad al oráculo ya que el predijo que el rey moriría por uno de sus hijos y no fue así sino por unos ladrones, Edipo al conocer este relato pide detalles a Yocasta y manda a traer al único sobreviviente del ataque. Edipo cuanta la historia de cómo abandono a su pueblo y padres ya que había una predicción de que mataría a su padre y se casaría con su madre y huyendo de esta predicción huyo. Cuando llega al que estaban esperando este relato como sucedieron los acontecimientos y cuenta de cómo Edipo siendo un bebe lo llevo y colgó con una espada y se lo llevaron estas personas. Yocasta al escuchar todo esto comprende todo y se suicida y Edipo al ver que su esposa era su madre y el rey que dio muerte era su padre y que los hijos que tiene eran engendrados por su madre y el decide darse muerte también. Edipo confió sus hijas (2) a sus cuñado para que cuidase de estas ya que los otros (2) eran varones y podían valerse por si solos. 
6 Clasificación de la obra 
Por contenido o asunto es una obra dramática, este se siente en el éxtasis de Edipo mediante van desencadenándose y revelándose todo. Al comienzo Edipo que se cree indestructible y piensa que nada lo podrá parar ya después va entrando en éxtasis y el coraje y ya luego terminando cae ante la desesperación y lo tristeza que lo envuelve. 
7 Ambiente 
El ambiente que refleja la obra es real. Urbano. Se desarrolla en palacio el cual esta ubicado en un área urbana. También se puede observar un ambiente religioso y la podemos ver en sus personajes ya que los griegos antiguos eran creyentes de lo que el destino les prepararía a través del oráculo. Estos eran fieles creyentes de dioses mitológicos. 
8 Personajes 
Edipo; personaje principal de la obra hijo de Yocasta y de Layo. Luego esposo de su madre Yocasta. El es noble, entregado a su reino quien por cosas del destino al tratar de descubrir quien mata al rey descubre que era su padre y que su madre es su esposa decide quitarse la vida ante su desgracia. Yocasta; madre de Edipo y luego esposa desconociéndolo. Amante de su familia. Tiresias; sacerdote de Tebas y Zeus, adivino y ciego. Creonte; Hermano de Yocasta, honesto y bueno, quien trae la verdad de todo. Coro; pasa a ser como la conciencia de los personajes y a su vez consejero. Sacerdote; es quien lleva las liturgias religiosas en Zeus. Tercias; adivino Mensajero; Da la noticia de que el rey murió. Criado; encargado de dar muerte a Edipo y no lo hizo 
9 Tema central 
El que busca encuentra, el querer buscar por parte de Edipo la verdad respecto a quien mato a rey y esta incesante búsqueda es la que lo mete en tantos problemas ya que sin esto nada hubiese pasado y todo transcurriría sin anomalías. Es por esta razón que hay un dicho que el que busca encuentra. 
10 Estructura La obra 
Edipo Rey es una obra que es trágica por que los personajes son inminentes, de alta condición social y al terminar, termina con muerte y suicidio de los personajes principales. Tiene una estructura lineal ya que el orden de la obra va en secuencia de lo que esta aconteciendo una tras otra es decir en forma ordenada. 
11 Comparación e Impacto 
Al menos yo no podría comparar esta obra con ningún caso que yo, en particularmente he visto ni real ni ficticio. Lo mas cerca de esto seria lo que vivimos a diario que seria las bodas o casamientos entre hermanos que si conocerse se casan y procrean, pero ya luego de saber la verdad todo continua igual restándole importancia a lo pasado y continuando sus vidas sin mayor importancia a los pasado. 
12 Conclusión 
A través de esta obra y del trabajo asignado pude aprender de forma clara el como se analiza una obra literaria. Pude leer una obra la cual desconocía por completo y ha creado el deseo en mí de leer las demás para beneficio propio ya que me parecen de gran interés. Conocer el estilo del autor y de los elementos del cual el se vale. Además de desarrollar mis capacidades de redacción y ortografía fue maravilloso. 

viernes, 23 de junio de 2017

Mircea Eliade - El Mito del Eterno Retorno

El Mito del Eterno Retorno - Mircea Eliade


Mircea Eliade es una autoridad indiscutible en el campo de estudio de las religiones comparadas y de la espiritualidad oriental. El mito del eterno retorno, escrito hace ya más de medio siglo, es considerado un verdadero clásico. En esta particular introducción a la filosofía de la historia, Eliade examina las creencias y concepciones fundamentales de las sociedades arcaicas, que se caracterizan por su rebeldía frente al tiempo concreto y por su nostalgia de un regreso periódico a los mitos de los orígenes. Esta negación de la historia por parte de las sociedades primitivas se expresa por medio de lo que el autor ha llamado "los arquetipos y la repetición". El rechazo de la idea del progreso configura una cierta valoración metafísica de la existencia humana. Eliade se dirige tanto al filósofo como al etnólogo o al orientalista, pero sobre todo al hombre culto no especializado, a fin de llamar la atención sobre las posibilidades espirituales que, aún en un mundo regido en gran parte por la cultura occidental, son sumamente enriquecedoras para el conocimiento y la historia del hombre.

Versión PDF
https://antroporecursos.files.wordpress.com/2009/03/eliade-m-1949-el-mito-del-eterno-retorno.pdf



El eje del “El mito del eterno retorno” es el problema del sufrimiento. ¿Cómo hacían los primitivos para lidiar con el dolor?

La solución es la negación del tiempo. No existen los acontecimientos. Solo es humana la experiencia asociada al Ciclo: nacimiento, vida , muerte, resurrección. Todo lo que importa sucedió ya, no hay novedad, solo reiteración infinita que nos aleja del miedo a la muerte. Porque a la muerte le sigue la resurrección.

El dolor- la peste, el terremoto, la guerra- son solo “errores”, algo se ha hecho mal- un juramento, un rito, la violación de un tabú- y el cosmos cesa por un instante dando lugar al dolor. De esta manera, “explicando” el dolor por una violación de la norma- éste adquiere sentido y renace la esperanza (no violaré en el futuro la norma, y entonces no ocurrirá nada doloroso)

El judaísmo quiebra esta lógica cíclica, ahistórica y el fácil expediente de pretender explicar el dolor por el error.

Inaugura la Historia: Moises recibió de Jehová en lugar y fecha precisas la Tablas de la Ley: la historia tiene un comienzo. Al asumir el peso de la historia , el judío adquiere un compromiso demasiado fuerte: ya no cabe la tranquilizadora sucesión de nacimientos y muertes: Hubo UN solo nacimiento de la Ley y cada muerte es un misterio que debe confrontarse con Dios. Los acontecimientos se deben explicar en relación a Jehová, el cual interviene en la vida diaria, castigando la vuelta a los dioses agrarios primitivos y alentando la fe, como sentimiento personal e intransferible.

Esta lucha permanente con Jehová no es fácilmente soportada y durante siglos los judíos cayeron en la tentación de volver al politeísmo. La lucha argumental de los profetas que condenan estas ”recaídas” en lo primitivo y tranquilizador forman el material y la tensión de la Escritura.

La costumbre, la noción del eterno ciclo como fuerza esperanzadora y la justificación del dolor por los errores rituales cometidos se reemplazan en el judaísmo por la fe personal, la noción de la irreversibilidad de la Historia y la confrontación permanente con Jehová para explicarse los acontecimientos de esa Historia.

Por último, el mesianismo, la creencia de la llegada de un Mesías que instaurará la felicidad eterna y terminará con la angustia de la historia pertenece a una concepción abierta del fin de la historia. Nadie sabe cuando advendrá finalmente esa felicidad eterna de la manos del Mesías.

Obviamente todas las utopías y socialismos se derivan de la idea mesiánica. En la medida que se adviertan “señales” de la inminencia de la llegada del Mesías, mesiánicos y milenaristas, se pondrán en marcha para encabezar la “revolución”, ese acto supremo en que el sufrimiento de la historia será al fin superado, y se hará verdad el Reino de Dios en la Tierra.

Nada de lo sucedido en Occidente se explica sin la ruptura judía del Mito del Ciclo Eterno y su reemplazo por la Historia como sucesión de acontecimientos únicos, irrepetibles e irreversibles.


Lo central de Eliade es que encuentra exactamente el punto de ruptura del judaísmo respecto de la concepción a-histórica anterior y su potencial fundante de una nueva civilización, que en combinación con la vertiente griega hará posible la modernidad occidental.

martes, 31 de enero de 2017

Una visión espiritual desde una postura y visión distinta - Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche

Una visión espiritual desde una postura y visión distinta



Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos

No que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra.

La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo.

La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia.

Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.

En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.

Una conciencia amaestrada es aquella que nos da un beso a la vez que nos muerde

El hombre es algo que debe ser superado

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado

No prestar atención ni al mejor de los argumentos en contra de una decisión ya adoptada constituye una muestra evidente de un carácter enérgico. Ello incluye también una voluntad de llegar a la estupidez

Pues hasta la curiosidad y el espanto terminan por cansarse

Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los 'cómos

Lo que no me mata, me fortalece

Sin música la vida sería un error

No existen fenómenos morales, sino sólo una interpretación moral de los fenómenos

Cuando se acaba de ofender a nuestro orgullo, es cuando más difícil resulta herir nuestra vanidad

El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse

La voluntad de vencer una pasión no es , en último término, más que la voluntad de tener una o varias pasiones distintas

El que lucha con monstruos ha de tener cuidado de no convertirse también en un monstruo

El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza

La maldad es rara. La mayoría de los hombres están demasiado ocupados por ellos mismos para ser malos

Corremos más peligro de que nos atropellen cuando acabamos de esquivar un vehículo

El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son

El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación

Toda convicción es una cárcel

No me entienden; yo no soy la boca que sepa llegar a esos oídos

Has soportado mil penalidades por no aceptar que tu guía interior cumpla la función que le corresponde. Pero ya es suficiente.

Marco Aurelio




Has soportado mil penalidades por no aceptar que tu guía interior cumpla la función que le corresponde. Pero ya es suficiente .

Todo lo que ocurre o lo puedes soportar o eres incapaz de hacerlo. Si te ocurre algo que puedes soportar por naturaleza, no te quejes sino sopórtalo, pues puedes hacerlo. Si, por el contrario, es algo que no puedes soportar por naturaleza, tampoco te quejes porque te agotará. Recuerda que tú puedes soportar por naturaleza todo lo que tu opinión haga soportable y tolerable al indicarte que te interesa y te conviene hacerlo.


Todo esta en continua transformación. Tú mismo no dejas de cambiar, y en cierto modo, de destruirte. Igual todo el universo.


A menudo se es injusto por omisión, y no sólo por acción .

El objeto de la vida no es estar en el lado de la mayoría, sino para escapar de encontrarse a sí mismo en las filas de los locos.

Aceptar sin orgullo. Renunciar sin apego.

Tienes poder sobre tu mente – no sobre  los acontecimientos externos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza.

Debes planear tu vida, cada acción a su tiempo, y estar contento si cada una alcanza su propio fin en la medida de lo posible. Nadie puede impedir que logre su fin ."Pero habrá obstáculos externos". Nada impedirá la acción si tú eres justo, equilibrado y prudente."Pero quizá se obstaculice otra de mis actividades". Quizá, pero aceptando el obstáculo y modificando inteligentemente tus intenciones en la medida de lo posible, enseguida la acción inicial se sustituye por otra que se aviene con este plan que acabo de hablar.

La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella.

La perfección moral consiste en vivir cada día como si fuera el último, no ser apasionado ni indiferente, y no actuar con falsedad.

Nunca discutas con un superior. Corres el riesgo de tener razón.

Cuando te aflija un dolor, piensa esto: no es malo, no lesiona la inteligencia que me dirige, pues no la corrompe en su ser racional ni en su ser social. En los mayores dolores , estas palabras de Epicuro pueden serte de ayuda : "El dolor no es ni insoportable ni eterno, si recuerdas sus límites y no imaginas más de lo que es" .Piensa también que muchas cosas que nos molestan son idénticas al dolor aunque no las sintamos como tal : tener sueño, pasar calor, no tener apetito. Si te disgustas por algunos de estos malestares, dite a ti mismo : cedes al dolor.

Acuérdate en adelante, cada vez que algo te haga estar triste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.

No pienses en lo que está ausente como si estuviera presente, más bien, considera lo mejor que tienes y piensa con cuanto afán lo buscarías si no estuviera presente. Al mismo tiempo, ten cuidado de no complacerte demasiado en las cosas presentes, llegando a sobreestimarlas de modo que , si dejaran de estar presentes alguna vez, llegaras a perturbarte.

Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible.

Cuando quieras alegrar tu corazón piensa por ejemplo en las virtudes de tus compañeros: el dinamismo de uno, la m modestia de otro, la generosidad de un tercero, y de otro cualquier otra cualidad. Nada nos proporciona tanta alegría como los ejemplos de virtud cuando se manifiestan en el carácter de nuestros compañeros y tan agrupados como sea posible. Por eso es necesario que los guardes constantemente a mano.

Si alguien me rebate y da pruebas de que pienso o actúo incorrectamente, con gusto cambiaré, pues busco la verdad, que nunca ha perjudicado a nadie. Por el contrario, el que sufre daño es el que permanece en su propio engaño e ignorancia .

viernes, 23 de septiembre de 2016

BLAISE PASCAL

Blaise Pascal

Clermont Ferrand, junio 19 1623 - París, agosto 19 1662
polímata, matemático, físico, filósofo y escritor


"En cuanto al espacio, el universo me comprende y devora como un punto. Pero, por el pensamiento, yo comprendo al universo."

"Es más hermoso saber algo de todo que saber todo de una cosa, esta universalidad es más bella. Si se pudiera tener las dos, mucho mejor, pero es preciso elegir."

"El hombre es solamente una caña, la cosa más frágil de la naturaleza, pero una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo: un soplo de viento o una gota de agua bastan para destruirlo. Pero incluso cuando el universo lo aplastase, el hombre sería todavía más noble que lo que le mata. Porque sabe que muere y lo que el universo tiene de ventaja sobre él, mientras que el universo no sabe nada de eso." 

"El corazón tiene razones que la razón ignora"  "No la razón, sino el corazón, siente a Dios. He aquí lo que es la fe: Dios sensible al corazón, no a la razón"

"He redactado esta carta más extensa de lo habitual porque carezco de tiempo para escribirla más breve."


"Lo último que uno sabe acerca de una tarea es por dónde empezar."


"Uno debe conocerse a sí mismo. Si no sirve para descubrir la verdad, al menos es una buena norma de vida."


"Los hombres son tan necesariamente locos, que sería estar loco de alguna otra manera el no estar loco."


“El rey está rodeado de gentes que no piensan sino en divertirlo y en impedir que piense en sí mismo. Porque, por muy rey que sea, es desgraciado si piensa en ello.



“Para quien quiere ver, hay luz suficiente. Para quien no quiere ver, hay bastante oscuridad.”

"¿Después de todo qué es el hombre en la naturaleza?, nada en relación con la infinidad, todo en relación a la nada. Un punto central entre la nada y el todo e infinitamente lejos de entender la diferencia entre estas dos posturas."

"Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación." 

"Nadie habla en nuestra presencia del mismo modo que en nuestra ausencia. La sociedad humana está fundada en este mutuo engaño."

"El universo es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna."

“¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?.”

"La mayor parte de los errores de los médicos proviene no de malos raciocinios basados en hechos bien estudiados, sino de raciocinios bien establecidos basados en hechos mal observados."

“Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo.”


 “¿Qué es el hombre en la naturaleza?” (fragmento)
Contemple el hombre, pues, la naturaleza entera en su elevada y plena majestad, aparte su vista de los objetos bajos que la circundan. Contemple esta resplandeciente luz colocada como una lámpara eterna para alumbrar el universo, que la Tierra le parezca como un punto rodeado por la vasta órbita que este astro describe y que se asombre de que esta vasta órbita no es a su vez sino una fina punta respecto de la que abrazan los astros que ruedan por el firmamento. Pero si nuestra vista se detiene aquí, que la imaginación vaya más allá; antes se cansará ella de concebir que la naturaleza de suministrar. Todo este mundo visible no es sino un rasgo imperceptible en el amplio seno de la naturaleza. No hay idea ninguna que se aproxime a ella. Podemos dilatar cuanto queramos nuestras concepciones allende los espacios imaginables, no alumbraremos sino átomos, a costa de la realidad de las cosas. Es una esfera cuyo centro se halla por doquier y cuya circunferencia no se encuentra en ninguna parte. Finalmente, es la más grande nota sensible de la omnipotencia divina el que nuestra imaginación se pierda en este pensamiento.
Vuelto a sí mismo, considere el hombre lo que es él a costa de lo que es; considérese perdido en este cantón apartado de la naturaleza; y desde esta célula en que se halla alojado, me refiero al universo, aprenda a estimar la tierra, los reinos, las ciudades y a sí mismo en su justo precio.¿Qué vale un hombre en el infinito?
Pero para presentarle otro prodigio igualmente sorprendente, que busque dentro de lo que conoce las cosas más delicadas. Que una larva le ofrezca en la pequeñez de su cuerpo partes incomparablemente menores, piernas con articulaciones, venas en sus piernas, sangre en sus venas, humores en esta sangre, gotas en sus humores, vapores en estas gotas; que, dividiendo todavía estas últimas cosas, agote sus fuerzas en estas concepciones y que el último objeto a que pueda llegar sea ahora el de nuestro discurso; ¿pensará tal vez que es ésta la extrema pequeñez de la naturaleza? Voy a hacerle ver aquí dentro un nuevo abismo. Voy a pintarle, no solamente el universo visible, sino la inmensidad concebible de la naturaleza, en el recinto de este compendio de átomos. Que vea en él una infinidad de universos, cada uno con su firmamento, sus planetas, su tierra, en la misma proporción que en el mundo visible, en esta tierra, animales, y finalmente larvas, en las cuales encontrará lo que han dado los anteriores; y al encontrar todavía en los otros la misma cosa sin fin y sin reposo, que se pierda en estas maravillas, tan pasmosas en su pequeñez como lo son las otras por su extensión; porque¿quién no se admirará de que nuestro cuerpo, que antes no era perceptible en el universo, imperceptible en el seno del todo, sea ahora un coloso, un mundo, o más bien un todo respecto de esa nada a que no se puede llegar?
Quien se considere de esta suerte, se aterrará de sí mismo, y considerándose sostenido en la masa que la naturaleza le ha otorgado, entre estos dos abismos del infinito y de la nada, temblará ante la visión de estas maravillas; y creo que su curiosidad se trocará en admiración y estará más dispuesto a contemplarlas en silencio que a investigarlas con presunción.
Porque, finalmente, ¿qué es el hombre en la naturaleza? Una nada frente al infinito, un todo frente a la nada, un medio entre nada y todo. Infinitamente alejado de comprender los extremos, el fin de las cosas y su principio le están invenciblemente ocultos en un secreto impenetrable, igualmente incapaz de ver la nada de donde ha sido sacado y el infinito en que se halla sumido.
¿Qué hará, pues, sino barruntar alguna apariencia del medio de las cosas, en una eterna desesperación por no conocer ni su principio ni su fin? Todas las cosas han salido de la nada y van llevadas hasta el infinito. ¿Quién podrá seguir estas sorprendentes andanzas? El autor de estas maravillas las comprende. Ningún otro puede hacerlo.
A falta de haber contemplado estos infinitos, los hombres se han lanzado temerariamente a la investigación de la naturaleza, como si fueran proporcionados a ésta. Es extraño que hayan querido comprender los principios de las cosas y llegar con ello hasta conocerlo todo, por una presunción tan infinita como su objeto. Porque no hay duda ninguna que no se puede concebir este intento sin una presunción o sin una capacidad infinita, como la naturaleza.
Cuando se sabe esto, se comprende que habiendo la naturaleza grabado su imagen y la de su autor en todas las cosas, casi todas ellas tengan algo de su doble infinitud. Y vemos así que todas las ciencias son infinitas por la extensión de sus investigaciones; porque ¿quién duda de que la geometría, por ejemplo, tenga una infinidad de infinidades de proposiciones que exponer?; son también infinitas en la multitud y delicadeza de sus principios; porque ¿quién no ve que aquellos que se presentan como últimos no se apoyan en sí mismos, y que, apoyados sobre otros, que tienen a su vez por apoyo a otros, no toleran jamás un último? Pero hacemos con los que aparecen últimos a la razón como con las cosas materiales, en las cuales llamamos punto invisible a aquel allende el cual nuestros sentidos no perciben nada, aunque divisible infinitamente y por su naturaleza.
De estos dos infinitos de ciencias, el de lo grande es mucho más sensible, y por esto es por lo que llego a poco menos que a pretender conocer todas las cosas. «Voy a hablar de todo», decía Demócrito. Pero la infinidad en pequeñez es mucho menos visible. Los filósofos han pretendido, sin embargo, llegar a ella, y es aquí donde todos han topado. Es lo que ha dado lugar a estos títulos tan corrientes: «De los principios de las cosas», «De los principios de la filosofía», y otros semejantes, tan fastuosos en realidad, aunque menos en apariencia, que es este otro que hace saltar los ojos: «De omni scibili.»
Se cree, naturalmente, ser mucho más capaz de llegar al centro de las cosas que de abarcar su circunferencia; la extensión visible del mundo nos sobrepasa visiblemente; pero como somos nosotros los que sobrepasamos las cosas pequeñas, nos creemos más capaces de poseerlas, y, sin embargo, no hace falta menor capacidad para llegar hasta la nada que para llegar hasta el todo; y es menester tenerla infinita tanto para lo uno como para lo otro, y me parece que quien hubiera comprendido los últimos principios de las cosas podría llegar también a conocer hasta el infinito. Lo uno depende de lo otro, y lo uno conduce a lo otro. Estos extremos se tocan y se reúnen a fuerza de estar alejados, y se encuentran en Dios y solamente en Dios.
Reconozcamos, pues, nuestro alcance; somos algo y no somos todo; lo que tenemos de ser nos arrebata el conocimiento de los primeros principios que nacen de la nada; y lo poco que tenemos de ser nos oculta la visión del infinito.
Nuestra inteligencia posee, en el orden de las cosas inteligibles, el mismo rango que nuestro cuerpo en la extensión de la naturaleza.
Limitados en todos los sentidos, este estado que ocupa el medio entre los dos extremos se encuentra en todas nuestras potencias. Nuestros sentidos no se dan cuenta de nada extremo: demasiado ruido, ensordece; demasiada luz, ofusca; demasiada distancia y demasiada proximidad, impiden la visión; demasiada longitud y demasiada brevedad en el discurso, lo oscurecen; demasiada verdad, nos pasma (conozco quienes no pueden entender que si se resta de cero cuatro, queda cero); los primeros principios tienen para nosotros demasiada evidencia, demasiado placer incómodo; demasiadas consonancias son desagradables en música; y demasiados beneficios irritan(…) No sentimos ni el calor extremo ni el frío extremo. Las cualidades excesivas nos son enemigas y no sensibles; no las sentimos ya, las padecemos. Demasiada juventud y demasiada vejez privan de espíritu, las cosas extremas son para nosotros como si no fueran, y nosotros tampoco somos respecto de ellas: nos escapan, o nosotros a ellas.
He aquí nuestro verdadero estado; es lo que nos hace incapaces de saber ciertamente y de ignorar absolutamente. Bogamos en un vasto medio, siempre inciertos y flotantes, empujados de un extremo a otro. Si damos con un término a que pensamos vincularnos y en que pensamos afianzarnos, titubea y nos abandona; y si lo seguimos, se nos escapa de las manos, se desliza y nos huye con una fuga eterna. Nada se detiene por nosotros. Es el estado que nos es natural, y, sin embargo, el más contrario a nuestra inclinación; ardemos en deseos de encontrar una sede firme y una última base constante para edificar sobre ella una torre que se alce hasta el infinito, pero todos nuestros cimientos se quiebran y la tierra se abre hasta los abismos.






martes, 30 de agosto de 2016

PLATÓN - LA TEORÍA DE LAS IDEAS

Platón - La Teoría de las Ideas


Representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento. No se encuentra formulada como tal en ninguna de sus obras, sino tratada, en varias de sus obras como "La República", "Fedón" y "Fedro".





Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, ingenerada e indestructible, por lo tanto, ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.





La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento, mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión.
El dualismo sensible/inteligible, es una de las primeras consecuencias que se ha extraído de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas.
Lo inteligible, en cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las "esencias" de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o "esencias" subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales. Y sin embargo Platón insiste en que son entidades que tienen una existencia real e independiente tanto del sujeto que las piensa como del objeto del que son esencia, dotándolas así de un carácter trascendente. Además, las Ideas son el modelo o el arquetipo de las cosas, por lo que la realidad sensible es el resultado de la copia o imitación de las Ideas.
Lo sensible, por su parte la realidad sensible se caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la generación y a la corrupción. Aunque su grado de realidad no pueda compararse al de las Ideas ha de tener alguna consistencia, y no puede ser asimilado simplemente a la nada. La teoría de las Ideas pretende solucionar, entre otros, el problema de la unidad en la diversidad, y explicar de qué forma un elemento común a todos los objetos de la misma clase, su esencia, puede ser real; parece claro que la afirmación de la realidad de las Ideas no puede pasar por la negación de toda realidad a las cosas.
Las Ideas están jerarquizadas. El primer rango le corresponde a la Idea de Bien, tal como nos lo presenta Platón en la "República", aunque en otros diálogos ocuparán su lugar lo Uno, (en el "Parménides"), la Belleza, (en el "Banquete"), o el Ser, (en el "Sofista"), que representan el máximo grado de realidad, siendo la causa de todo lo que existe. A continuación vendrían las Ideas de los objetos éticos y estéticos, seguida de las Ideas de los objetos matemáticos y finalmente de las Ideas de las cosas. Platón intenta también establecer una cierta comunicación entre las Ideas y, según Aristóteles, terminó por identificar las Ideas con los números, identificación de la que sí tenemos constancia que realizaron los continuadores de la actividad platónica en la Academia.

El mito de la caverna


El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento.

I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.
Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.
- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.
II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
- Claro que sí -dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.