miércoles, 12 de abril de 2017

Naturaleza del Esoterismo - Fundación Lucis

Naturaleza del Esoterismo

http://lucis.org/libros/textos-de-introduccion-a-los-libros-y-su-propuesta/naturaleza-del-esoterismo/
Una de las más inadecuadas definiciones dadas sobre el esoterismo es la que concierne a lo que está oculto y velado, pero aunque se lo presiente, se desconoce. Con ello se quiere insinuar que ser esoterista es estar entre quienes tratan de penetrar en cierto reino secreto al cual no se permite entrar al estudiante común. Si esto fuera todo, entonces el desarrollo de cada científico y místico representaría el acercamiento de tipo mental y de tipo emocional al mundo del esoterismo y de las realidades ocultas, lo cual no sería exacto. El místico jamás es un verdadero esoterista, porque no se ocupa conscientemente de fuerzas ni de energías sino de algo indefinido llamado Dios, Cristo, Bienamado, y que es por lo tanto aquello que satisface el ansia de su alma. El científico que actualmente estudia y penetra con tanta rapidez en el mundo de las fuerzas y las energías es en realidad un verdadero esoterista, aunque en su esfuerzo por controlar las energías que busca, niega su fuente de origen. Esto no tiene importancia porque más adelante reconocerá la fuente de donde emanan.
El acercamiento fundamental de quienes tratan de captar el esoterismo o enseñarlo a los estudiantes consiste en hacer hincapié en el mundo de las energías y reconocer que detrás de todo lo que acontece en el mundo de los fenómenos (quiero significar los tres mundos de la evolución humana) existe el mundo de las energías, las cuales son de la mayor diversidad y complejidad, pero todas se mueven y actúan bajo la ley de Causa y Efecto. Es innecesario señalar la naturaleza práctica de esta definición, como también indicar como puede ser aplicada a la vida del aspirante, a la de la comunidad y a la de los asuntos mundiales, o su aplicación en los condicionantes niveles inmediatos de las energías espirituales experimentales que constantemente tratan de hacer impacto o contacto con el mundo de los fenómenos. Esto lo hacen bajo la dirección espiritual, a fin de implementar el Plan. Lo afirmado anteriormente es de vital importancia; las demás afirmaciones están implícitas en ello, y es la primera verdad importante que sobre el esoterismo debe conocer y aplicar cada aspirante a los misterios y a la universalidad de lo que mueve los mundos y fundamenta el proceso evolutivo. La primera tarea del esoterista consiste en captar la naturaleza de las energías que tratan de condicionarlo y que se expresan en el plano físico a través de su equipo o vehículo de manifestación. Por consiguiente, el estudiante esoterista debe comprender que:
1. Es un conjunto de fuerzas heredadas y condicionadas por lo que ha sido, además de una gran fuerza opositora que no es un principio y que llamamos cuerpo físico.
2. Es sensible a ciertas energías que aunque hoy desconoce y no puede utilizar, debería ser cada vez más consciente de ellas si quiere penetrar con más profundidad en el mundo de las fuerzas ocultas. Tales energías podrían ser malignas para él si trabajara con ellas y, por lo tanto, debe saber diferenciarlas y descartarlas; hay otras energías que deberá aprender a emplear porque son benéficas y aumentarán su conocimiento, por lo tanto debe considerárselas como buenas. Tengan en cuenta que las energías en sí no son buenas ni malas. La Gran Logia Blanca, nuestra Jerarquía espiritual, y la Logia Negra emplean las mismas energías universales, pero con diferentes móviles y objetivos; ambos grupos están formados por esoteristas entrenados.
Por lo tanto el esoterista en entrenamiento debe:
1. Llegar a ser consciente de la naturaleza de las fuerzas que constituyen el equipo de su personalidad y que él mismo ha manifestado magnéticamente en los tres mundos, las cuales forman una combinación de fuerzas activas. Aprender a diferenciar entre la energía estrictamente física, que responde automáticamente a energías internas y a otras, y las que vienen de los niveles emocionales y mentales de la conciencia, las cuales se enfocan a través del cuerpo etérico; este moviliza y energetiza a su vez a su vehículo físico para ciertas actividades.
2. Llegar a ser sensible a las energías impulsoras del alma, que emanan de los niveles mentales superiores, las cuales tratan de controlar las fuerzas del triple hombre cuando ha alcanzado cierto grado definido de evolución.
3. Reconocer las energías que condicionan su medio ambiente, viéndolas no como hechos o circunstancias sino como energías en acción; por ese medio aprende a abrirse camino detrás de la escena de los acontecimientos externos y llega al mundo de las energías, tratando de hacer contacto y capacitarse para llevar a cabo ciertas actividades. Así penetra en el mundo de los significados. Los hechos y circunstancias, los acontecimientos y fenómenos físicos de todo tipo, son simplemente símbolos de lo que ocurre en los mundos internos, mundos que debe penetrar el esoterista hasta donde se lo permita su percepción; por lo tanto descubrirá secuencialmente mundos que le exigirán su penetración científica.
4. Para la mayoría de los aspirantes la Jerarquía misma es un reino esotérico que demanda ser descubierto y aceptará ser penetrado. Elijo mis palabras cuidadosamente a fin de evocar su respuesta esotérica.
… reconocer entre la energía y la fuerza, saber discriminar entre los diversos tipos de energía, tanto respecto a ellos mismos como a los asuntos mundiales, y comenzar a relacionar lo que se ve y experimenta con lo invisible, lo que condiciona y lo que determina. Esta es la tarea del esoterista.
… Las iglesias y los hombres deben aprender que nada existe en el mundo de los fenómenos, de las fuerzas y de las energías que no pueda ser controlado por lo espiritual. Todo lo que existe es, en realidad, espíritu en manifestación. Los pueblos están adquiriendo mentalidad política y esto los Maestros lo ven como un gran paso hacia adelante. Un gran progreso se habrá obtenido cuando las personas espiritualmente orientadas incluyan esta zona relativamente nueva del pensamiento humano y su actividad internacional dentro del campo de su investigación esotérica.
… El esoterismo no es, de ningún modo, de naturaleza mística e indefinida. Es una ciencia —esencialmente la ciencia del alma de todas las cosas— y tiene su terminología, experimentos, deducciones y leyes propias. Cuando digo alma me refiero a la conciencia animadora que se halla en la naturaleza toda y en los niveles que están fuera de la zona que generalmente llamamos naturaleza. Los estudiantes suelen olvidar que todo nivel de conciencia, desde el superior al inferior, es un aspecto del plano físico cósmico y en consecuencia —desde el punto de vista del proceso evolutivo— es de naturaleza material y —desde el punto de vista de determinados Observadores divinos— es absolutamente tangible y está formado de sustancia creadora. El esoterista trabaja todo el tiempo con sustancia; tiene que ver con esa sustancia viviente y vibrante de que están hechos los mundos y que —heredada de un sistema solar anterior— está matizada por los hechos pasados y, como se ha dicho, “ya teñida por el karma”. También debe observarse que así como el plano físico, tan familiar para nosotros, no es considerado por el estudiante esoterista como un principio, análogamente tampoco el plano físico cósmico (desde el punto de vista de las vidas cósmicas) es un principio. He aquí mucho material para reflexionar.
Podría afirmarse que el esoterista se ocupa de descubrir y trabajar con esos principios que energetizan cada nivel del plano físico cósmico, y que en realidad son aspectos de la energía vital cualificada que actúa dentro de la sustancia sin principio y a través de ella. La tarea del estudiante consiste en no prestar atención a la sustancia forma de la existencia y llegar a ser consciente de lo que fue la fuente de producción de la forma en cualquier nivel específico. Su tarea radica en desarrollar en sí mismo la necesaria sensibilidad y respuesta a la cualidad de la vida que predomina en cada forma, hasta que llega, con el tiempo, a obtener la cualidad de la vida una que anima al planeta dentro de Cuya actividad vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Para lograr esto debe, antes que nada, descubrir la naturaleza de sus propias energías cualificadas (aquí tiene cabida la naturaleza de los rayos regentes), las cuales se expresan por medio de sus vehículos inferiores de manifestación y después por medio de su personalidad integrada. Después de lograda una parte de este conocimiento y de orientarse hacia el aspecto de la vida cualificada, el estudiante empieza a desarrollar el mecanismo interno y sutil mediante el cual puede establecer contacto con aspectos más generales y universales. Aprende así a diferenciar entre la cualidad o las predisposiciones kármicas de la sustancia sin principio de la que está hecha su forma y todas las formas, y los principios cualificados que tratan de expresarse por medio de esas formas e, incidentalmente, redimirlas, salvarlas y purificarlas a fin de que la sustancia del próximo sistema solar sea de un orden superior a la del actual y pueda en consecuencia responder mejor al aspecto voluntad del Logos.
… El estudio esotérico, unido a una forma de vivir esotérica revela a su debido tiempo el mundo de significados y conduce oportunamente al mundo de significaciones. El esoterista procura descubrir la razón del porqué; lucha con el problema de los hechos, acontecimientos, crisis y circunstancias a fin de lograr el significado que estos puedan tener para él; cuando descubre el significado de cualquier problema específico lo utiliza como estímulo para penetrar más profundamente en el mundo de significados que le fue recientemente revelado; entonces aprende a incorporar sus pequeños problemas personales al Todo mayor, perdiendo así de vista al yo inferior y descubriendo al yo superior. El verdadero punto de vista esotérico es siempre el del Todo mayor. El estudiante ve el mundo de significados como una red intrincada y extendida sobre todas las actividades y los aspectos del mundo fenoménico. La trama etérica es el símbolo y el diseño de esta red, que se encuentra entre los centros situados a lo largo de la columna vertebral del individuo, su analogía microcósmica, como si fuera una serie de puertas de entrada al mundo más amplio de significados. Esto en realidad concierne a la verdadera Ciencia de los Centros, a la cual me he referido con frecuencia. Son modos de entrar conscientemente (cuando se desarrollan y funcionan) en un mundo de realidades subjetivas y en ciertas fases hasta ahora desconocidas de la conciencia divina.
Sin embargo, el esoterismo no se preocupa de los centros como tales, puesto que no es un esfuerzo para despertar científicamente los centros, como creen muchos estudiantes. El esoterismo, en realidad, es el entrenamiento para obtener la capacidad de actuar libremente en el mundo de los significados; no se ocupa de ningún aspecto de la forma mecánica, sino totalmente del aspecto alma —el aspecto del Salvador, del Redentor y del Intérprete— y del principio mediador entre la vida y la sustancia. Este principio mediador es el alma del aspirante o discípulo individual (si se pueden emplear términos que inducen a engaño), y es también el “anima mundi” de la totalidad del mundo.
El esoterismo implica, por lo tanto, vivir una vida a tono con las realidades subjetivas internas, posible únicamente cuando el estudiante está inteligentemente polarizado y mentalmente enfocado, siendo de utilidad sólo cuando él puede moverse entre estas realidades internas con destreza y comprensión. El esoterismo implica además comprender la relación que existe entre las fuerzas y energías y el poder de utilizar la energía para reforzar y luego emplear en forma creadora las fuerzas con las cuales ha entrado en contacto, de allí su redención. El esoterismo usa las fuerzas del tercer aspecto (el de la sustancia inteligente) como receptoras de las energías de los dos aspectos superiores, y al hacerlo salva así a la sustancia. Es también el arte de “hacer descender a la tierra” esas energías que emanan de fuentes superiores, para “arraigarlas” o introducirlas. Un ejemplo ilustrativo lo tenemos en la actividad esotérica de un grupo mundial de estudiantes que dio por resultado la divulgación de la enseñanza sobre el Nuevo grupo de Servidores del Mundo10, introduciendo y fijando en la conciencia de la humanidad la realidad de la existencia y el trabajo de este grupo fundamentalmente subjetivo; así se enfocó el trabajo de este grupo y su actividad redentora se intensificó.
Toda verdadera actividad esotérica produce luz e iluminación; trae como resultado la intensificación y cualificación de la luz heredada de la sustancia mediante la luz superior del alma —en el caso de la humanidad que obra conscientemente. Por consiguiente, podemos definir el esoterismo y su actividad en términos de luz, pero me abstengo de hacerlo debido a la vaguedad y a la aplicación mística realizada hasta ahora por los esoteristas en décadas pasadas. Si los esoteristas aceptaran en su forma más simple el pronunciamiento de la ciencia moderna, que sustancia y luz son términos sinónimos, y reconocieran que la luz que pueden arrojar sobre la sustancia (o sea la aplicación de la energía a la fuerza) es también de naturaleza sustancial, podría ser encarado el tema en forma mucho más inteligente. El esoterista se ocupa de la luz en sus tres aspectos, pero actualmente es preferible que se ocupe de un acercamiento diferente hasta que —mediante desarrollos, ensayos y experimentos— conozca esas triples diferenciaciones en un sentido práctico y no sólo teórico y místico. Debemos pagar algunos de los errores del pasado.
He dado diferentes definiciones en otros libros, muchas de ellas sumamente sencillas, las cuales podrán tener hoy un significado pero más adelante llegarán a tener significaciones más abstrusas.
Desafiaría a todos los esoteristas a intentar hacer el acercamiento práctico que he delineado. Les pediría que vivan una vida redentora, desarrollen la sensibilidad mental innata y actúen continuamente de acuerdo al significado que hay detrás de los asuntos mundiales, nacionales, comunales e individuales. Si lo realizan, entonces la luz brillará repentina y crecientemente sobre su camino. Por lo tanto, podrán ser portadores de luz y saber que “en esa luz verán la Luz”, y también la verán sus semejantes.

viernes, 17 de marzo de 2017

EL PROCESO EMOCIONAL BÁSICO desarrollado por Leslie Greenberg

EL PROCESO EMOCIONAL BÁSICO

desarrollado por Leslie Greenberg 



Proporciona una guía para acceder a nuestras emociones, y salir de ellas transformándolas en algo beneficioso para nosotros. Para utilizar la emoción con inteligencia en la resolución de los problemas de la vida, es necesario experimentar hábilmente la emoción. 
A continuación explica los pasos que debemos seguir para lograrlo.

Fase I – Acceder
1.Se consciente de tus emociones: Escucha tu cuerpo. 
2.Da la bienvenida a tu experiencia emocional: Permítete sentir la emoción. 
3.Describe tus emociones con palabras. Ponle nombre al sentimiento. 
4.Identifica tu experiencia primaria, tu sentimiento más básico. 
5.Evalúa si un sentimiento primario es saludable o no. 

Fase II – Salir 
6.Identifica los pensamientos destructivos que acompañan a la emoción no saludable.
7.Encuentra emociones y necesidades saludables alternativas. 
8.Conecta con tu propia fuerza para transformar la emoción no saludable y los pensamientos destructivos: busca tu voz sana. 

FASE I – ACCEDER 

No puedes irte de un lugar si antes no has llegado a él; lo mismo ocurre con las emociones. Aunque algunos sentimientos pueden ser muy dolorosos, hace falta que sientas tus emociones antes de que las puedas cambiar (exceptuando casos como el de una depresión orgánica o endógena, porque al introducir a la persona en el sentimiento, se hunde más; en este caso habrá que acudir exclusivamente “a la razón” además de a los fármacos prescritos por el psiquiatra). 

1) Se consciente de tus emociones: escucha tu cuerpo. Es conveniente (aunque no necesario) que cierres los ojos. Pregúntate: ¿qué estoy sintiendo en mi cuerpo? Se trata de prestar atención y sentir en lugares específicos de tu cuerpo la intensidad y la forma real de tus sensaciones, ya que eso te ayudará a concentrarte en esas sensaciones. Se puede experienciar, por ejemplo, "una bola densa, caliente en el pecho", o ser consciente de la emoción en tu estómago, o de la tristeza en los ojos y las mejillas. 

2) Da la bienvenida a tu experiencia emocional: permítete sentir la emoción. Da la bienvenida al sentimiento, déjale llegar y detente en él. No lo evalúes de manera negativa. Acéptalo. Sentir algo representa una oportunidad para recoger información que tiene que ver con lo que es importante para tu bienestar. Una vez que le has prestado atención, entonces puedes dejarla partir. Las emociones vienen y se van si tú se lo permites. No trates de bloquearlas o evitarlas. Tienes que preguntarte, "¿qué hago al respecto?" Pensemos, por ejemplo, en el enfado. El enfado no es una agresión. Puedes sentirte enfadado con un amigo sin golpearle. Puede que, incluso, ni siquiera le digas a tu amigo que estás enfadado. Sin embargo, sí debes ser capaz de reconocer y sentir tu enfado. Si el enfado o la rabia emergen inmediatamente en la consciencia, y se reconocen y aceptan, están mucho más sujetos a control. La expresión de la rabia se convierte en una elección. Es tan objetivo como tener una piedra en la mano y decidir si se la arrojará o se colocará sobre el suelo. Expresar lo que sientes a viva voz o de determinada manera, tiene que ser adecuado al contexto y requiere cierta regulación. Por tanto, ¿qué hago al respecto? vamos a esperar a encontrar ese sentido. 

3) Describe tus emociones con palabras. Pon nombre al sentimiento. Después de haber prestado atención a tus emociones y de haberles dado la bienvenida, es necesario que seas capaz de describir tus emociones con palabras. Aunque, en realidad, solamente necesitas expresarlas con palabras cuando afrontas una experiencia emocional difícil, o cuando quieres reflexionar o comunicarte. Mantente en todo momento dentro de la emoción, sin pasar al análisis. Ponle nombre a la emoción, es el primer paso para regularla. Y, luego, puedes hablar de la emoción, en vez de actuar según la emoción. Por ejemplo, una persona podría decir: “siento tristeza… me siento separado de los demás, dejado de lado, incomunicado… no siento cercanía, no siento intimidad con nadie de los que me rodean… y eso me hace sentir solo/a”. Al ser capaz de ponerle con palabras una etiqueta al sentimiento, se produce un acto de separación del mismo. En ese momento eres "tú" el que siente "esto", y "esto" está ahora separado de ti. No se trata de algo que eres, sino de algo que "tú" estás sintiendo. Ese distanciamiento es importante. 

4) Identifica tu experiencia primaria, tu sentimiento más básico. Pregúntate: "¿Es esto lo que de verdad siento en el fondo? ¿Es este el sentimiento más central?", “¿Siento algo, aparte de lo que estoy sintiendo de manera más consciente?”, ¿Estoy tratando de conseguir algo con este sentimiento, es decir, se trata de un sentimiento instrumental?". Si contestas que sí a cualquiera de las dos últimas preguntas, es probable que tu sentimiento no sea central, es posible que sea una emoción secundaria. Entonces, escucha de nuevo tu cuerpo y vuelve de nuevo a los pasos 1 y 2, centrándote en la emoción que se ha revelado como primaria o central. Si no es éste el caso, continúa. Una emoción secundaria es una emoción defensiva que oscurece tu sentimiento central o primario. A menudo ocultan lo que estás sintiendo en lo más profundo para protegerte de ello. Con frecuencia, los hombres que han crecido escuchando que tienen que ser 46 valientes, tienen dificultades para admitir sus emociones de miedo, y en su lugar muestran enfado. 

5) Evalúa si tu sentimiento primario es saludable o no. Dentro de las emociones primarias o centrales, algunas son saludables y otras no. Las "saludables" representan tus respuestas fundamentales o básicas ante las situaciones. Así, el enfado es tu respuesta ante al agravio, la tristeza ante la pérdida, el miedo frente a la amenaza, etc. Como ya hemos dicho, estas emociones son muy valiosas para tu supervivencia y bienestar. Son reacciones a algo que está ocurriendo aquí y ahora. Las emociones "no saludables" reflejan un sentimiento de malestar crónico. Surgen cuando tu sistema emocional no funciona bien. Siguen siendo tus sentimientos más básicos, "verdaderos", pero han dejado de ser sanos. En realidad son respuestas a otras experiencias pasadas, en vez de ser, principalmente, una respuesta a lo que ocurre ahora. Si tu sentimiento central o primario es saludable, deberás seguirlo y utilizarlo como guía para la acción. Si no lo es, deberás trabajar para comprenderlo y cambiarlo. Esa es la clave. Ninguna otra persona puede o debe decidir eso por ti. Tienes que decidir qué hacer con ese sentimiento: seguirlo (porque es saludable) o aceptarlo y cambiarlo (porque no es saludable). Esta es una de las decisiones más complicadas que tienes que tomar. ¿Cómo sabes si tu emoción es no saludable o desadaptativa? Tu emoción es desadaptativa cuando es un sentimiento antiguo, desorganizador, que es recurrente a lo largo del tiempo, las situaciones y las relaciones. Ni te deja mejor, ni aumenta tu bienestar. Te parece muy central, pero no es saludable. Algunos ejemplos de sentimientos primarios desadaptativos que puedes tener 47 son: la sensación de víctima, sentirte invisible, ese enfado recurrente porque nunca salen las cosas como quieres, esa soledad que te resulta tan familiar. Puede ser la intensa sensación de humillación tan conocida y tan desproporcionada, ante el más mínimo desaire o esa recurrente sensación de devastación al recibir un crítica, aunque la crítica sea de poca importancia o incluso constructiva. Una sensación básica de inseguridad, una sensación central de vergüenza o de falta de valía, o de sentirse no amado o no merecedor de amor. Se ha descubierto que estos sentimientos están relacionados con una o dos imágenes muy básicas de nosotros mismos. Se relacionan o bien con sentimientos de no ser valioso y sentirse un fracaso, una sensación de "yo no valgo"; o bien con sentirse frágil, inseguro e incapaz de mantenerse sin apoyo externo, una sensación de "yo soy débil". Para cambiarlos, tienes que adentrarte en la visión que tienes de ti mismo para que sanes ese defecto y comiences a CONSTRUIR UNA SENSACIÓN DE TI MISMO MÁS FUERTE. Otros han señalado una tercera imagen relacionada con el sentimiento “yo soy malo”, una profunda culpa y desde ahí, “no merezco amor”. A modo de conclusión, para decidir si ese sentimiento primario es saludable o no lo es, al llegar al paso 5, pregúntate: • "¿Es este sentimiento una respuesta a otras experiencias pasadas, en vez de ser, principalmente, una respuesta a lo que está ocurriendo?" • "¿Existe un patrón de sentimiento de malestar recurrente?" • "¿Es un sentimiento familiar de estar atascado?" Si la respuesta a estas preguntas es sí, entonces se trata, probablemente, de un sentimiento que no es saludable; ve al paso 6. Si la respuesta es no, se trata de un sentimiento nuevo, saludable, que responde a la situación presente; ve al paso 7.

FASE II – SALIR 

6) Identifica los pensamientos destructivos que acompañan a la emoción no saludable. Tus sentimientos no saludables van acompañados siempre por pensamientos destructivos que son hostiles para contigo mismo o que culpan a otras personas (como en el resentimiento). • Primero, reconoce plenamente la emoción que no es saludable. Siéntela y nómbrala: "Me siento destrozado por dentro", "Siento un enfado destructivo" o "Me siento humillado". • Mientras prestas atención a las sensaciones, pon tus pensamientos en palabras. Llega al nivel más básico, algo así como: "Siento que no valgo nada, que no puedo sobrevivir por mi cuenta" o "No sirvo para nada, no merezco amor o no soy lo suficientemente bueno". Estas son las voces negativas que contribuyen a mantener ese estado emocional no saludable. Al tratar de manejar esta voz que nos auto-ataca, ayuda imaginar que está hablando otra persona y decir en voz alta lo que está pensando, como si esa persona te estuviera hablando. Pon los pensamientos hostiles negativos en la forma "tú". Haces como si fueras esa dura voz y te dices: "Tú eres estúpido, gordo o feo. Tú eres un cobarde. Tú no puedes sobrevivir por ti mismo. Tú eres despreciable, no vales nada. Tú eres malo". Estas son las voces destructivas que te causan tantos problemas. Una vez que identificas lo despiadado y despectivo de tu voz interna reconocerás que la voz de auto-castigo está actuando de manera desproporcionada respecto a lo que ha ocurrido. Eso te ayudará a superarla. 49 Tu trabajo consiste en hacerte consciente de esa voz y comprender el sufrimiento que te está causando. A menudo, estas actitudes hostiles hacia ti mismo suenan muy parecidas a lo que las personas que te cuidaban te dijeron. Es como si un padre negativo o una persona importante viviera dentro de tu cabeza. Para poder superar estos sentimientos destructivos hace falta describirlos y reconocerlos como ataques que vinieron, originariamente, de otra persona. Entonces, serás más capaz de combatir con facilidad desde otra voz dentro de ti (voz sana que, a menudo, surge justo a continuación, como respuesta a esa voz que nos auto-ataca). 

7) Encontrar emociones y necesidades saludables alternativas 1. Identifica los sentimientos saludables y descubre qué te están diciendo: Si el sentimiento primario es saludable, ya está identificado. Si no lo es, ese sentimiento primario no saludable responde, como decíamos, a experiencias pasadas; pero, en parte (aunque no principalmente), también responde a lo que ocurre en este momento. Ahora, identifica qué sientes además de esa emoción no saludable o en respuesta a ella. En el fondo, detrás de tu emoción dominante actual, encontrarás otra emoción subdominante, una emoción saludable. Focalízate en ella. Si has sido maltratado descubres que bajo el miedo o vergüenza que te hace sentir poco valioso, encuentras un enfado saludable por ser tratado mal, y tristeza por la pérdida. Siente esas emociones saludables. Identifica las necesidades de protección y consuelo como respuesta a ser maltratado. Descubre aquello que te están diciendo los sentimientos saludables. 2. Identifica tu necesidad o meta: Identifica lo que necesitas. Identifica tus necesidades no satisfechas más básicas, o tus preocupaciones o metas primarias. No se trata de un proceso 50 intelectual. Es un proceso de sentimiento. Tienes que sentir la emoción que no es saludable (si existe) y, entonces, sentir que emerge ese sentimiento saludable que le acompaña. Así, experimentarás una necesidad sincera. Identifica esas necesidades: tanto las que no están satisfechas en el sentimiento que no es saludable, como las necesidades en el sentimiento saludable y adaptativo. Ambas necesidades o preocupaciones o metas centrales te pueden ayudar a re-movilizarte. Exprésalas. Son las que te proporcionan el deseo de vivir y la capacidad para crecer. Te ayudará a encontrar maneras alternativas de sentir, ser y hacer. Para ayudarte a esto, pregúntate: • Te focalizas en la emoción saludable y te preguntas: "¿Qué necesito?" Deja que la respuesta salga de tu estado emocional. Acepta “lo que salga”, es lo sincero, no entres en el análisis. • Si has experienciado un sentimiento no saludable "¿Cuándo siento lo opuesto del sentimiento que no es saludable?" "¿Cuándo me siento, por ejemplo, valioso, seguro, competente?". Encuéntralo y focalízate en ese estado. Siente la emoción de ese estado alternativo. Este también eres tú. Entonces, pregúntate otra vez, "¿Qué necesito?". Una vez has obtenido respuesta a la pregunta “qué necesitas”: • Revisa si puedes darte lo que necesitas: "¿QUÉ PUEDO HACER PARA CONTRIBUIR A SATISFACER MIS NECESIDADES?" o simplemente "¿QUÉ PUEDO HACER PARA AYUDARME?". • "¿A QUIÉN MÁS PUEDO ACUDIR PARA RECIBIR ALGO DE LO QUE NECESITO?" "¿Qué puedo hacer para ayudarme?” ¿Qué cosas necesito que me pueda dar? ¿Puedes afirmarte, consolarte o cuidarte? La auto-empatía y la compasión por ti mismo son importantes.

8) Conecta con tu propia fuerza para transformar la emoción no saludable y los pensamientos destructivos: busca tu voz Sana. La identificación y expresión de las necesidades detectadas movilizan tu tendencia al crecimiento. Ahora estás en posición de cambiar. Este paso implica emplear la emoción saludable alternativa (paso 7.1) para cambiar la emoción no saludable. Engánchate a la emoción saludable, siente que entras en contacto con tu propia fuerza, y déjate llevar por ella. No sirven los argumentos racionales. Sirvámonos de un ejemplo: Una mujer pudo expresar, por primera vez, que sentía que no valía nada debido a que había sido despedida de su empresa tras quince años de duro trabajo. Dijo: "me siento un fracaso" y lloraba mientras comprendía plenamente el sentimiento (no saludable). Se dio cuenta de que ese sentimiento provenía de que su padre le había hecho sentir "tú no sirves para nada" (voz negativa). Estamos en el paso 6 En ese momento, de repente, cambió su reacción emocional. Se enfadó (sentimiento saludable del paso 7.1 que acompaña al no saludable) por haber sido tratada con tanta injusticia y se puso triste (sentimiento saludable del paso 7.1) por no haber recibido el apoyo que tanto necesitaba. Identificó su necesidad: encontrar formas de satisfacer sus necesidades de reconocimiento, y de sentirse valiosa. Estamos en el paso 7.2. Expresar esas necesidades le proporcionó un deseo de vivir y crecer, le puso en contacto con su propia fuerza. Esa era su nueva meta de supervivencia. Había contactado con una fuente interna de autovaloración y una voz nueva emergió que decía, "yo valgo, yo merezco ser valorada". Por supuesto que puede llevar tiempo conectar con la propia fuerza, de modo que volver a visitar la emoción puede ser importante. 52 Cuando sientes que estás a cargo de la situación (al detectar la necesidad), y no que eres una víctima, empiezas a cambiar la imagen que tienes de ti mismo. Esta postura pone el énfasis en tu "yo" activo, en vez de en tu "mí" destrozado. Hacerte preguntas como "¿qué necesito?" o ¿qué me falta?", te ayuda a prestar atención a tu lado más activo. Por último, a menudo resulta importante la presencia de otras personas, el apoyo social, y una relación segura en la que te sientas validado. Recuerda que había otra pregunta: "¿A quién más puedo acudir para recibir algo de lo que necesito?” Tienes que encontrar relaciones seguras que te permitan experimentar consuelo y apoyo emocional, en las que puedas poner en orden tus sentimientos. Hablar con los demás te ayuda a aclarar qué sentimientos son saludables y útiles y cuáles son problemáticos y necesitan cambiar. Cuando los demás son amables contigo y te apoyan, desarrollas la habilidad de encontrar una voz saludable dentro de ti y de sentir empatía hacia ti mismo, algo que resulta esencial para tu salud mental. Si es un problema persistente, habla con un consejero, terapeuta o coach. Encuentra uno con el que te sientas bien.

viernes, 24 de febrero de 2017

Eclipse de Sol del 26 febrero 2017

Eclipse de Sol del 26 febrero 2017


Este fenómeno astronómico, ocurre cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. El eclipse provocará que el planeta se oscurezca, ya que la luna se interpondrá entre la estrella y la Tierra, por lo que los rayos solares no llegarán en su totalidad.




En Astrología el Sol representa al alma y la Luna las "semillas kármicas" que impiden la evolución del alma a través de su encarnación en seres viviendo en la Tierra.

O sea que la interpretación básica de estos fenómenos es que: la parte oscura (la que debe pulirse hasta hacerla "brillar") del Ser impide la expresión "brillante" del alma.

En numerosas civilizaciones antiguas, los eclipses de Sol, hay testimonios, que eran tomados como malos augurios.

En ese momento (como, así también, en todos los otros momentos de la vida) se debe intentar la mejor conexión posible, con el yo interior, el inconsciente, estar atento, el espíritu, Dios o como se lo quiera llamar, para tomar las decisiones adecuadas a lo que nos toque vivir.

sábado, 11 de febrero de 2017

La Sexualidad - AUTOR: DR. ROBERTO ROSLER

La Sexualidad

AUTOR: DR. ROBERTO ROSLER
Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor, Universidad de Buenos Aires. Director Académico de Asociación Educar. Profesor Titular de Neurofisiología de la carrera de Médico Especialista en Neurología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).



Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).



“La vida es una enfermedad sexualmente transmitida”. R.D.Laing 



TODOS los hombres alguna vez tuvimos un cerebro estructural y funcionalmente femenino. Esto se debe a que los cerebros fetales de los mamíferos, luego de la gestación, van por omisión hacia un sistema nervioso central (SNC) femenino hasta que la secreción de testosterona “masculiniza” estructural y funcionalmente al cerebro durante el segundo trimestre del embarazo. 

O sea que, contrario de los mitos de la creación (según los cuales Eva proviene de una costilla de Adán), en los mamíferos la masculinidad “nace” de la feminidad. 

Además, la hormona que masculiniza al cerebro es femenina. 

Cuando la testosterona penetra en las neuronas se transforma en estradiol y es éste estrógeno el que masculiniza al cerebro. 

Componentes organizativos y activadores de la sexualidad 

Las hormonas sexuales durante la fase fetal organizan los circuitos cerebrales femeninos o masculinos en maduración así como también los aspectos corporales sexuales. 

La secreción hormonal durante la pubertad activa la tendencia sexual femenina o masculina que había quedado latente en el cerebro (como una especie de “bella durmiente”) desde el nacimiento. 

Bases neurofisiológicas del deseo sexual 

¿De dónde emergen las ansias sexuales femeninas y masculinas? 

De distintos circuitos neuronales ubicados en el sistema límbico que está hormonalmente regulado. 

Estas áreas primitivas cerebrales poseen sistemas afectivos que aseguran que machos y hembras busquen la compañía sexual del otro. 

Como neurotransmisores “eróticos” encontramos a la arginia-vasopresina (AVP) en el hombre y a la oxitocina en la mujer. La AVP cerebral aumenta durante la pubertad y su síntesis es regulada por los niveles de testosterona. Por su parte, los niveles de oxitocina son regulados por los estrógenos. 

El área preóptica y los circuitos que utilizan la AVP como neurotransmisores (NT) son característicos de los cerebros masculinos. 

En los primates machos existe una fuerte activación del área preóptica cuando se acerca a una hembra sexualmente receptiva o cuando está copulando, pero no se activa cuando se aproxima a otros objetos de deseo como la comida. 

El hipotálamo ventromedial (VM) y los circuitos que utilizan la oxitocina como neurotransmisor son característicos de los cerebros femeninos. 

El hipotálamo VM media la receptividad sexual femenina. 

Las hormonas sexuales (estrógeno y progesterona) que preparan al útero para la llegada del óvulo fertilizado también modifican la sensibilidad de este núcleo al incrementar sus receptores a la oxitocina. 

El aumento de estrógeno y progesterona también estimula la expansión de las dendritas de estas neuronas hipotalámicas que entonces alcanzan a los axones aferentes que tienen como NT a la oxitocina. Esta expansión dendrítica prepara psicológicamente a la hembra para interactuar seductoramente con el macho y aumentar su receptividad sexual. 

¿Cuáles son las fuentes evolutivas de los NT que gobiernan nuestra sexualidad? 

En los peces la mesotocina y en los reptiles las vasotocina son los NT que activan sus conductas sexuales cerebrales.

La oxitocina y la AVP, que controlan las conductas sexuales en los humanos, son dos “hijas” evolutivas de estos NT sexuales. Es interesante destacar que la oxitocina se diferencia de la vasotocina por sólo un aminoácido (¡y por millones de años de evolución!). ¡Cuán primitiva es la regulación cerebral de nuestras conductas sexuales! 

Referencias:

  • El sistema límbico está compuesto por un conjunto de estructuras (formación hipocámpica, complejo amigdalino, gyrus cingulum, corteza orbito-frontal) cuya función está relacionada fundamentalmente con las respuestas emocionales.
  • Por esto no debe sorprendernos que, en lo que respecta a lo sexual, los humanos nos solemos comportar muchas veces en forma muy tosca. 

Bibliografía:
Gola M, Wordecha M, Marchewka A, Sescousse G. Visual Sexual Stimuli-Cue or Reward? A Perspective for Interpreting Brain Imaging Findings on Human Sexual Behaviors. Front Hum Neurosci. 2016 Aug 15;10:402. doi: 10.3389/fnhum.2016.00402. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4983547/
Clayton AH, Harsh V. Sexual Function Across Aging. Curr Psychiatry Rep. 2016 Mar;18(3):28.

Cerebro,exabruptos y decir groserías

Cerebro,exabruptos y decir groserías 


Las malas palabras, por lo general, tienen mala consideración. Sin embargo, pronunciarlas es un mecanismo que ayuda, entre otras cosas, a aumentar la tolerancia al dolor a partir de una respuesta emocional generada por la amígdala cerebral.

AUTOR: DR. LUIS M. LABATH
Médico Especialista en Medicina Interna. Ex Director Médico del Hospital José M. Cullen. Miembro de Honor de la Asociación Médica Argentina. Designado como Maestro de la Medicina Latinoamericana por la Asociación Médica Latinoamericana.



Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).



Maldecir siempre ha sido identificado como algo malo y como una forma del lenguaje bastante baja, agresiva y maleducada. Sin embargo, a pesar de todo, se debe admitir que es una manera muy efectiva de llamar la atención y de causar un impacto en quien escucha.

Al parecer, está relacionado con una parte muy primitiva del cerebro que regula las emociones y se comparte con muchos otros mamíferos: la amígdala cerebral. Esta estructura motiva al cerebro, agrede y es responsable de las groserías y de las malas palabras. Una explicación de ello sería que las amenazas verbales son procesadas en esta parte del cerebro, a diferencia de otras expresiones del lenguaje. Es decir, la amígdala cerebral cumple un papel a la hora de interpretar el peligro que se deriva del lenguaje (como cuando alguien amenaza a otro, lo que a menudo conlleva el uso de obscenidades). También en el cuerpo amigdalino está la capacidad de activar el estado de lucha o de huida y, entre otros, el envío de órdenes para la activación de neurotransmisores como la adrenalina.

Según el psicólogo de Harvard Steven Pinker (2007), “maldecir activa un reflejo defensivo similar al de un animal que es herido de repente o encerrado, y que estalla en una lucha furiosa, acompañada de una vocalización violenta para asustar e intimidar al atacante”.

El resultado trae a colación una explicación tan interesante como necesaria para estas investigaciones. No es que el cerebro esté biológicamente programado para producir adrenalina cuando escucha una mala palabra, ya que de entrada esta idea se refutaría con la diferencia entre las obscenidades según el idioma, sino que el motivo estaría en el mecanismo que ayuda a aumentar la tolerancia al dolor y que sería esa respuesta emocional a través de la amígdala cerebral la que provoca las obscenidades.

Algo muy diferente son los estados de coprolalia o cacolalia (vocablo que procede del griego): quienes los padecen tienen la tendencia patológica de decir obscenidades. Las investigaciones en personas que sufren de este síndrome sugieren que su causa puede estar relacionada con una estructura cerebral más profunda: los ganglios basales.

Los individuos con este trastorno compulsivo son incapaces de controlarse (trastorno de desinhibición) y, por tanto, caen en múltiples problemas tanto en su vida personal como laboral. Este hábito de lenguaje obsceno compulsivo es el resultado de un mal funcionamiento de ciertos neurotransmisores del cerebro, aunque se desconoce de forma concluyente el origen de esta patología.

Por otro lado, existen trabajos en casos no patológicos dirigidos a averiguar el efecto que tienen las groserías porque son consideradas una herramienta muy poderosa en el lenguaje y la comunicación. Es digno de curiosidad creciente cómo ciertas palabras siendo tan cortas pueden causar tanto impacto y evocar sentimientos tan fuertes.

Los lingüistas han descubierto que las groserías provienen de una zona del cerebro completamente diferente de cualquier otra forma de comunicación oral. Las investigaciones demuestran que los niños comienzan a pronunciarlas cuando cumplen 6 años, o incluso antes.

Es posible que usar groserías haga parecer a alguien como maleducado y digno de poca confianza. Sin embargo, podría tener algunos beneficios sorprendentes: desde favorecer la persuasión hasta ayudar a aliviar el dolor. Asimismo, decir palabrotas involucra una parte completamente distinta del cerebro que el resto del vocabulario. También es fácil deducir que pronunciarlas incrementa la efectividad de un mensaje o lo hace mucho más concluyente.

El cerebro maneja las malas palabras de forma diferente que el lenguaje ordinario, puesto que mientras que la mayoría del lenguaje se ubica en la corteza y en áreas específicas del lenguaje en el hemisferio izquierdo del cerebro, las groserías podrían estar asociadas a un área más vieja y rudimentaria como es la amígdala cerebral.

Las personas con disfasia (afectadas por una pérdida o trastorno del habla), generalmente, presentan daño en el hemisferio izquierdo y tienen dificultades para hablar. Sin embargo, hay muchos casos registrados que pueden usar el lenguaje estereotípico de manera más fluida, es decir, pueden hacer cosas como cantar o decir groserías sin inconvenientes.

Una serie de estudios demostró cómo las palabrotas incrementan la tolerancia al dolor y, en algunos contextos, pueden ser consideradas como una forma de cortesía.

Por ejemplo, un grupo de estudiantes que repite una grosería es capaz de mantener la mano en un cubo de agua helada más tiempo que aquellos que pronuncian una palabra neutral. En el mismo experimento se puede registrar también un incremento en el ritmo cardiaco de los participantes, lo que sugiere una respuesta emocional en sí a las palabrotas.

Grupos de investigadores sugieren que el tamaño del beneficio potencial que puede obtenerse de decir groserías depende de cuán grande es el tabú asociado a la palabra, lo que probablemente dependa de con cuánta frecuencia la persona fue amonestada de pequeño por decirla. Al respecto, un estudio publicado en 2013 halló que personas que habían sido castigadas más veces en la infancia tenían una respuesta de conductancia cutánea (una categoría que mide excitación fisiológica) más alta cuando leían en voz alta una lista de groserías en el laboratorio.

Las personas muy groseras han sido calificadas hace un tiempo como menos competentes y menos creíbles. Sin embargo, a través de algunas investigaciones recientes, cabe desmentir la asunción de que decir groserías es necesariamente el resultado de pertenecer a una clase baja o a una falta de educación o de fluidez en el lenguaje.

Timothy Jay y sus colegas encontraron que la tendencia a decir groserías se correlacionaba mucho más con la fluidez verbal en forma más general, y no era el resultado de tener un vocabulario deficiente. La universidad de Lancaster (2004) confirmó que aunque decir palabrotas se reduce a medida que incrementa la clase social, las clases medias altas dicen groserías en forma significativamente más frecuente que las clases medias bajas, lo que sugiere que a cierta altura de la escalera social a la gente no le importan los efectos.

De todas maneras, parece que para el cerebro las palabrotas ni siquiera son palabras, sino grumos de emoción. De hecho no están almacenadas donde se halla el resto del lenguaje, sino que se encuentran en otra área completamente distinta.

Sabemos que el lenguaje formal se encuentra en las áreas de Broca y de Wernicke. En cambio, las palabrotas, aparentemente, están almacenadas en el sistema límbico, un complejo sistema de redes neurológicas que controla y dirige las emociones.

Frente a un dolor intenso, las personas de cualquier condición, edad o cultura, por lo general, sueltan palabras y gritos que en ocasiones rayan lo soez. Investigadores de la Universidad de Keele (Reino Unido) confirmaron que, al sentir dolor y expresar en voz alta la palabra que ellas escogieran, el umbral del dolor se aumentaba de manera importante (mayor resistencia al mismo) en relación con el lenguaje soez.

Esto, dicho de manera genuina, aumenta las variables del cuerpo que actúan en el estrés, ya que al competir el dolor con mantener en el tiempo la voz o el grito, el cerebro se distrae y la sensación dolorosa tiende a disminuir. De ahí que se intervenga como una reacción natural de tipo instintivo, a veces imposible de bloquear.

Estas novedades sobre el comportamiento neurológico ayudan a explicar por qué todos los esfuerzos para erradicar los insultos a través de la historia han sido fallidos. 

Prohibir palabras que en realidad están conectadas a las emociones es tan imposible como intentar prohibir las emociones en sí: conociendo la naturaleza humana, no hay chances de que eso funcione.

Estos conceptos se suelen identificar con los de ordinariez y lo grosero, aunque no deben confundirse con la totalidad del registro lingüístico vulgar, coloquial o familiar, ni con las llamadas lenguas vulgares.

Nuestro querido e inolvidable Roberto Fontanarrosa (un humorista gráfico y escritor argentino) decía al respecto:

“Obviamente no sé quién define a las palabras como malas palabras, tal vez sean como esos villanos de viejas películas, que en un principio eran buenos, pero la sociedad los hizo malos”.

Tal vez...

Bibliografía:
Kubarth, Hugo (1986). El idioma como juego social: la conciencia sociolingüística del porteño. Thesaurus: boletín del Instituto Caro y Cuervo, 41 (1-3). pp. 187-210. ISSN: 0040-604X.
Polo, Sara (2015). Ensayo sociolingüístico de las putas palabrotas. EL MUNDO. <www.elmundo.es/f5/2015/10/13/55f9473eca4741f6388b457a.html>
Oliveras, Ángels (2000). Hacia la competencia intercultural en el aprendizaje de una lengua extranjera: estudio del choque cultural y los malentendidos. Editorial: EDINUMEN. ISBN: 9788489756335.
Jaim Etcheverry, Guillermo (2014). La lengua sucia. LA NACIÓN. <www.lanacion.com.ar/1688788-la-lengua-sucia>
Lemonier‎, Marc (2007). Le petit dicó des insultes, gros mots et autres injures. Editeur: City Editions. ISBN-10: 235288067X.
Guilleron, Gilles (2013). Gros mots: Petit dictionnaire des noms d'oiseaux. Éditeur: FIRST. ISBN: 275405250X.
Ruis, Mayte (2012). ¿Somos malhablados? La Vanguardia. <www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120120/54244529265/somos-malhablados.html>
Ortega, Virgilio (2015). Palabrotalogía: etimología de las palabras soeces. Editorial: CRITICA. ISBN: 9788498928020.
Imagen: YELET/ISTOCK/THINKSTOCK